Cuando el alma se te va por los altavoces

Pocas cosas hay más universales que una canción que te remueve por dentro. Una de esas que parece escrita con tus tripas, que cada vez que suena no sabes si bailar, llorar o dejarte llevar. Pues bien, hoy vengo a hablarte de una de esas joyas que más que canción es terapia emocional con ritmo: te presento uno de esos temazos de salsa que no solo te ponen a bailar, sino que te dejan con el corazón en carne viva.

Una canción que no solo se escucha, se dedica

No vamos a irnos por las ramas: esta salsa te toca donde más duele. ¿Problemas de amor? Bien. ¿Una despedida que aún escuece? Perfecto. ¿Una historia que no acabó como querías? Ideal. Esta salsa no es para cobardes. Es para esos que aunque duelan, se atreven a sentir. Para los que entienden que a veces un te echo de menos no se dice, se canta.

No es casualidad que la sensación de quienes han escuchado esta pieza en Salsa Power haya sido de quitarse el sombrero. Y es que cuando las letras tienen alma, el cuerpo baila, pero el corazón… también sangra un poco.

Por eso no cualquiera puede dedicar semejante tema. Hay que haber vivido. Hay que tener cicatrices. Y sobre todo, hay que tener un buen par para mirar al pasado a los ojos y decirle: «Ahí va esto, por si te lo perdiste».

¿Por qué nos gustan tanto estas canciones?

Porque somos sentidos. Nos guste o no. Porque nos da por pensar justo a medianoche. Y porque la música con verdad nos desarma. Esta salsa no necesita trampa. No hay autotune que valga cuando estás dejando el alma en una estrofa.

Y es justo ahí donde engancha: en el combo perfecto de letra que va directa al pecho y ritmo que no te deja estarte quieto. Así que sí, puedes bailar mientras lloras. O llorar mientras bailas, da igual. Porque lo importante es que algo te pasa dentro. Esa es la magia. Y aunque no siempre sepas decir lo que te pasa, esta canción lo grita por ti.

El poder de una buena dedicatoria

No hace falta regalar flores, ni escribir cartas que nunca se van a abrir. A veces, basta con enviar un enlace. Un «escucha esto y acuérdate de todo». Y eso, amigo mío, eso lo cambia todo. Porque las palabras pueden engañar, pero la música no.

Así que si tienes una historia guardada debajo de la almohada, una espinita que no te deja dormir, esta canción puede ser tu forma de soltarla. De decir lo que no dijiste. O de repetir lo que sí, pero con más fuerza.

Y si no sabes muy bien a quién dedicársela, tranquilo. A veces hay canciones que se dedican uno mismo. Porque también hay que tener valor para mirarse al espejo y decirse: «Lo hiciste lo mejor que supiste… y ahora toca bailar, aunque duela».

Ah, y por cierto: si quieres perderte en el universo de la salsa en condiciones, no te pierdas el contenido que tienen en el canal de Salsa Power, porque ahí la música se siente como en casa.

Dedica esta canción y observa. A veces una salsa dice más que mil WhatsApps.

¿Te animas a dedicarla tú también? Pues hazlo. Y si estás por aquí cerca, en nuestra tierra de bocata, vermú y noches largas, cuéntamelo. Quizá esto acabe siendo tu banda sonora.

Y si te ha removido tanto como creo, compártela. Que estas joyas no pueden quedarse en el silencio.

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