Lo que muchos no te cuentan sobre crecer en redes sin parecer un vendedor de crecepelo

¿Te pasa que ves a otros petarlo en redes y tú pareces invisible? No estás solo. Hoy te metas o no en el sarao de las redes sociales, hay una que se ha convertido en el escaparate de todo: esa aplicación que empezó con fotos de platos combinados y ahora arrastra millones de miradas cada segundo. Sí, esa.

La dictadura del scroll: o entretienes, o te escupen

Bienvenido a la era del pulgar inquieto. Aquí no gana el que más sabe ni el que mejor lo hace; gana el que atrapa en 1.8 segundos. Tienes menos tiempo del que tarda tu cuñado en mandarte un meme en Nochebuena para demostrar que lo pilla todo antes que nadie. Así que si tu contenido es más plano que una caña mal tirada, ya puedes ir despidiéndote de ser visible.

No te estoy diciendo que te conviertas en el próximo influencer de tatuajes y frases motivadoras con fondo de atardecer. Pero sí que aprendas a contar lo tuyo con ritmo, sin postureo y, por favor, con algo que no suene a copia mal hecha del gurú de moda. Porque si no, vas a sonar igual que el vecino que acaba de descubrir que «hacer vídeos es fácil» y se ha grabado 27 reels en una tarde diciendo lo mismo con distinta camiseta.

Historias que enganchan, no discursos que aburren

La gente entra a esa red a pasar el rato, no a leerse tu tesis doctoral sobre lo bien que haces lo que haces. ¿Tu negocio tiene historia? Cuéntala. ¿Has metido la pata y aprendido algo potente? Dale caña a eso. Las cagadas bien contadas generan más conexión que los logros con corbata.

¿Sabías que el algoritmo de esta red valora que te quedes a ver un vídeo hasta el final? Pues ahí lo tienes: no seas de los que suelta todo a bocajarro en los primeros 6 segundos. Juega. Provoca. Engancha. Sal del molde de «hola, os cuento cómo mejorar vuestro negocio en tres pasos». Eso ya lo han dicho 1.354 personas antes que tú con diferente peinado.

Y hablando de jugar, échale un ojo a este vídeo. No te va a cambiar la vida, pero igual te da un par de ideas para dejar de sonar como una newsletter sin alma.

Truco sucio: mira lo que hacen los que ya están en la cresta (pero sin copiar como un loro)

Observa a los que lo están petando. No por envidia cochina, sino por análisis frío. ¿Qué hacen diferente? ¿Qué tono usan? ¿Cómo entra su primer segundo de vídeo? ¿Cómo rematan? No copies, que eso huele a sudor nervioso, pero analiza y adapta.

Por ejemplo, este artículo de la plataforma oficial de la aplicación te puede dar alguna que otra pista sobre cambios en el algoritmo, tendencias y herramientas que están impulsando cuentas sin necesidad de bailecitos ni filtros de unicornios.

Si tú vendes servicios o productos en un punto físico de España, no te voy a decir que esto es la panacea. Pero tampoco puedes dejar que te pase lo que al del bar de la esquina, que sigue esperando que vuelva el fútbol a la tele para llenar el local. Los clientes ya no miran el buzón, miran su móvil.

Ah, y no olvides echar un vistazo también al centro de anuncios y promociones si te planteas invertir aunque sea poco. Porque una buena idea mal visibilizada es como un Ferrari sin gasolina.

Si vives de lo que haces, deja que se note también online

No hace falta que te conviertas en estrella viral, pero tienes que estar donde está la gente. Y ahora la gente está ahí, enganchada, buscando, explorando y, sobre todo, comparando. Tu competencia ya ha sacado plaza. No seas tú el que se queda sin silla cuando pare la música.

¿Tienes un negocio local? ¿Ofreces servicios en tu zona? Pues llámame o escríbeme. No voy a venderte humo, pero sí puedo ayudarte a sacar esa esencia tan tuya que aún no se ve en tu Instagram. Si te cuesta saber por dónde empezar o simplemente quieres que alguien te diga «esto no, anda, tira por aquí», estás en el sitio correcto.

No seas el secreto mejor guardado de tu pueblo. Vamos a hacer ruido, pero bien hecho.

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