Si no despiertas interés, no existes

Todo el mundo parece estar jugando al mismo juego: publicar más, seguir más, ganar más corazoncitos. Pero si estás en ese círculo vicioso, tengo una mala noticia: eso no vende. **Tu negocio no necesita más fuegos artificiales**, necesita que quien te vea haga clic, compre, reserve, pregunte o al menos se acuerde de ti mañana. ¿Y adivina qué? Eso no lo consigues con filtros bonitos.

Deja de mendigar likes, empieza a generar deseo

Nos metemos en Instagram como nos metemos en la nevera cuando no tenemos hambre: por puro aburrimiento. Y ahí estás tú, con tu post n°34 de la semana, esperando que alguien te preste atención. **Pero nadie quiere sentirse vendido**, lo que quieren es que les cuentes algo que les remueva por dentro.

Uno de los mayores errores es pensar que por subir más contenido vas a ganar algo. Lo que realmente pasa es que te diluyes. Te haces predecible. Y ser predecible en redes sociales es firmar tu sentencia de irrelevancia. La clave no está en publicar más, sino en publicar mejor. En construir ganchos. En entender qué mueve a tu gente y tirar justo de ese hilo emocional.

Tu perfil no es un escaparate, es tu mejor comercial

No basta con que tu feed se vea estético. Eso sirve para artistas y para cuentas de gatitos. Si vendes algo, **tu perfil debe trabajar mientras duermes**. El texto de tu biografía, tus historias destacadas, todo lo que cuelgas dice más de ti que tú mismo en una reunión.

Mira por ejemplo la propia ayuda oficial de Instagram. Te dicen cómo destacar, pero ningún tutorial te enseña a provocar. Y al final, provocar es lo que necesita tu contenido para sobrevivir al scroll asesino. Si no logras que alguien se detenga en tus 3 primeras palabras, estás perdido.

Lo que no se comunica bien, no se vende

Hay negocios que lo petarían si supieran contar lo que hacen sin sonar a folleto de clínica dental. Gente con talentos brutales que no venden un churro porque no saben escribir una puñetera frase decente. **Las redes no premian a los mejores, premian a los que mejor comunican**.

Deja de hablar de tus características y empieza a hablar de lo que tu cliente quiere conseguir. No digas «tenemos 10 años de experiencia». Di «hemos evitado que más de 500 personas pierdan dinero con su elección». ¿Notas la diferencia? Una frase vende un currículum, la otra vende una transformación.

Y si te interesa afilar tus textos, asomar la cabeza en Instagram sin parecer uno más del montón y convertir esa red social en algo que sí mueva tu negocio… entonces igual deberías pensarte lo de quedarte mirando desde fuera.

¿Y ahora qué? Pues ahora toca pasar a la acción. Porque si eres de los que vende en su zona, de los que necesita llegar a clientes que están a pocos kilómetros de ti… entonces lo que publiques tiene que estar pensado para ellos. Ni para influencers, ni para seguidores que no comprarían nunca.

Si necesitas que todo esto que has leído se convierta en textos que atraigan, perfilen y vendan, escríbeme. Esto que tienes delante no es teoría, es lo que hago cada día para otros. Y puede funcionar también contigo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio