Cómo ponerse las pilas de una vez en redes sin parecer un anuncio andante

¿Te has parado a pensar cuántas horas al día pasas mirando historias, vídeos y fotos de gente que, sinceramente, no te importa? Y lo más curioso es que, aun sabiendo que estás perdiendo el tiempo, ahí sigues dándole al scroll infinito mientras el algoritmo se frota las manos.

Publicar por publicar es quemar pólvora en salvas

No sé tú, pero yo estoy hasta el gorro de ver perfiles clónicos. Todos con las mismas frases motivacionales, los mismos filtros y la misma pose de «mira lo bien que me va la vida». Si de verdad quieres que alguien te tome en serio ahí dentro, tienes que dejar de repetir como un loro lo que hacen los demás y empezar a sonar a ti.

No hace falta que te inventes la rueda. Hace falta que le pongas honestidad. Porque lo que engancha hoy, más que nunca, es la naturalidad, la autenticidad y el no tener miedo a decir las cosas claras. ¿Que vendes zapatillas? Pues enséñalas, habla de ellas, cuenta por qué valen lo que valen, y si alguna te parece una mierda, dilo también. Eso vende más que cualquier pose perfecta.

No vas a petarlo si no provocas nada

La mayoría sube contenido como quien echa currículums en Infojobs: sin alma. Sube la foto, mete cuatro hashtags, y a esperar milagros. Pero esto no funciona así. El que destaca es el que remueve algo. El que entretiene, el que cabrea, el que hace que te quedes sin saber muy bien por qué.

Y para eso tienes que mojarte. Tienes que tocar temas que importan, con un punto de vista que no sea el de siempre. Tienes que hacer que la gente se sienta identificada o incómoda. Mira cómo lo hace este vídeo (y no digas que no tienes tiempo, que esto dura menos que un café):

¿Ves? No hace falta producir Hollywood. A veces lo único que necesitas es una idea clara y no tener vergüenza de compartirla.

Y si vendes algo, que se note

Que esto no va solo de postureo. Si estás en una red como ésta, seguramente sea para que te conozcan y, con un poco de arte, que te compren. Pues entonces no te escondas detrás de fotitos bonitas y frases de autoayuda. Muestra lo que haces, cómo lo haces y por qué lo haces. Y sí, dilo sin tapujos. «Esto cuesta tanto, y si no lo compras tú, lo hará otro».

Si necesitas ideas sobre cómo empezar a cambiar tu forma de comunicarte en redes, pásate por el centro de ayuda oficial que tiene su miga. Y si quieres inspiración de contenido, mira cómo lo hacen algunos creadores bien plantados.

La clave está en darte cuenta de que esto no es una galería de fotos, es un diario de sensaciones. Y o haces sentir, o pasas desapercibido.

No basta con estar. Hay que destacar. Y eso no se logra subiendo cualquier cosa, sino subiendo cosas que digan algo, que cuenten quién eres y qué haces mejor que nadie.

¿Tienes un negocio local y quieres que la gente de tu barrio sepa qué haces, cómo lo haces y por qué deberían seguirte? Pues no te cortes. Escríbeme, que sé cómo ponerte delante de los ojos adecuados, y sin necesidad de vender tu alma al algoritmo.

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