No es magia, es constancia. Y un poquito de saber lo que haces. Porque si te empeñas en subir la foto del café con leche y pretendes crear comunidad… ya te digo yo por dónde va a ir la cosa. Exacto, por el desagüe.
Aquí no se trata solo de postureo, sino de atención
Mientras tú decides si haces otro boomerang desde tu terraza, hay personas que están sacando ventaja real usando contenido de valor. Que lo llaman crear una marca personal, pero no es más que mostrar que sabes de lo que hablas sin hacer perder el tiempo al que te escucha.
Lo que no puedes hacer es publicar por publicar. Porque entonces tu cuenta será el digital equivalente a hablar solo en medio de una plaza vacía. Haz la prueba: entra en esos perfiles que tienen engagement. Verás que van directos al grano, no hablan de ellos todo el tiempo y, por si fuera poco, mantienen una estética coherente para no parecer un mercadillo ambulante.
Y sí, lo de las historias y los reels también tiene su técnica. Aquí te lo explican de forma visual, rápida e inspiradora. Porque si ves esto y no se te enciende la bombilla… igual es que necesitas cambiar de enchufe:
Si vendes, vende. Pero sin parecer el típico teleoperador de gas natural
No hay manual oficial, pero sí unas cuantas verdades como puños. Por ejemplo, si tu negocio tiene un perfil en esta red y solo publicas productos o servicios como si fueran filetes en la bandeja del súper, la gente pasa. Porque ahí no buscan comprar, buscan conectar, descubrir, entretenerse.
Lo ideal es usar estrategias de contenido que no huelan a venta desde el primer segundo. Puedes mostrar procesos, contar anécdotas, compartir resultados… lo que no puedes hacer es aburrir. Ya hay suficientes cuentas repetidas ofreciendo lo mismo con filtro sepia.
Ah, y no estaría de más que optimizases tu perfil como es debido. Te estás perdiendo muchas visitas porque no configuras bien la biografía. Si no sabes por dónde empezar, échale un vistazo a esta fuente oficial de Instagram con buenas recomendaciones.
Así se mueve el algoritmo: con tu contenido o sin él
Ojo, que aquí muchos se frustran. «El algoritmo me castiga», dicen. No, colega. Lo que pasa es que publicas sin pensar, a la hora que no toca, sin ponerle un mísero texto que enganche. Y el algoritmo no castiga a nadie. Solo da visibilidad a lo que sirve.
Tu tarea es sencilla, aunque no fácil: crear publicaciones que aporten, que retengan, que generen reacción. Y si te esfuerzas en aprender a leer las estadísticas, ya te digo yo que nunca más subirás un post a las 7 de la mañana de un domingo, salvo que tu público viva en otro planeta.
Por cierto, que si quieres una guía clara sobre cómo funcionan las métricas y el algoritmo, este recurso de la propia Instagram puede aclararte muchas dudas.
Resumiendo: esto va de intención, coherencia y saber para quién estás contando lo que cuentas. Y si no, mejor no publiques nada. El silencio también vende si sabes cuándo aplicarlo.
Ahora bien, si estás hasta las narices de no ver resultados, déjate de parches y ponte en manos de alguien que sepa mover fichas aquí dentro. Que para perder el tiempo ya está el scroll infinito por las noches.
¿Tienes un negocio local y necesitas que se note en redes? Escribo y optimizo contenido para que no solo te vean, sino que quieran saber más de ti. Si eres de por aquí cerca, ya estás tardando en escribirme. Que la visibilidad no se compra, se trabaja. Y si no quieres hacerlo tú, lo hago yo. Pero bien.
