Lo que algunos jamás entenderán sobre mostrar tu marca (y lo estás viendo cada día)

¿Tienes ya tu perfil bonito, tu bio con emojis bien puestos y las fotos más cuquis del planeta? Pues enhorabuena, has hecho lo que hace el 99% de la gente. Ahora, si quieres que eso valga para algo, vamos a hablar en serio.

Porque Instagram no va de postureo —aunque muchos aún no se han enterado—. Va de visibilidad real, de conectar, de crear contenido que roce, que pique, que se quede dentro como un estribillo pegajoso. Y eso, amigo mío, no lo hace una foto con filtro y una frase cursi debajo.

¿Qué haces tú aquí que no esté contando ya el vecino?

Últimamente, las redes están llenas de clones digitales. Todo el mundo sube lo mismo: stories en cafés con leche, frases de autoayuda recicladas y bailes forzados. ¿De verdad crees que así vas a destacar? Instagram, si quieres que te sirva, exige que te curres el contenido como si fueras un guionista de Netflix con algo que demostrar.

Lo primero: tu historia importa. Sí, la tuya. La auténtica, la que no da likes fáciles pero atrapa. Cuenta lo bueno y lo malo, sin maquillar. Si vendes, aún más. El público quiere saber por qué deberían confiar en ti y no en ese otro que parece que ha hecho un máster en postureo nivel Dios.

Segundo: olvídate del número de seguidores. Lo que importa es que lo que subas lo vea quien de verdad te interesa. Y eso se consigue entendiendo bien el juego del algoritmo, como quien aprende a bailar en lugar de pisar. Aquí tienes una guía oficial sobre cómo funciona este tipo de contenidos en Instagram.

El vídeo corta las excusas en seco

Mira, no hay otra: o haces vídeos o estás desapareciendo poco a poco. El contenido en vídeo es ahora mismo lo que más visibilidad te da. Pero no cualquier vídeo, ¿eh? Vídeos que enseñen, entretengan o que simplemente digas: esto lo veo hasta el final.

Y hablando de eso, échale un vistazo a este reel que deberías empezar a analizar más que tus métricas. Porque a veces lo mejor que puedes hacer es mirar y aprender:

¿Lo has visto? Pues ahí tienes un punto de partida. Y si quieres más ideas, echa un ojo a lo que cuentan en esta publicación oficial de Instagram sobre Reels. Porque sí, mirar bien hechos te puede enseñar mucho más que ver tres webinars el domingo por la tarde.

Que te vean, pero de verdad

Instagram no es solo para que tus colegas vean si estás moreno. Es una herramienta para que tu negocio viva más allá de tu barrio, si sabes usarla con cabeza (y con estilo, que también cuenta).

Publica pensando en tu cliente ideal. Habla como le hablarías en una cafetería, sin scripts robóticos. El tono importa, y mucho. ¿Quieres sonar como uno más o que cuando lean dos líneas ya sepan que eres tú? Esa es la diferencia entre pasar desapercibido o que te pregunten qué vendes solo por cómo escribes.

Haz eso. Y mide. Y afina. Y si no ves resultados, cambia rápido. Instagram no espera ni tiene paciencia. Los que ganan hoy, no son los que hacen más, sino los que hacen mejor y antes.

¿Que si compensa? Pues mira: si tus clientes están ahí, ¿dónde demonios deberías estar tú?

No te vayas sin hacer algo

Y ya que has llegado hasta aquí, no lo dejes para mañana. Tu cuenta sigue igual, pero tu estrategia no puede permitirse estar en coma. Mira tus publicaciones, ve qué está funcionando, aprende del vídeo de más arriba y… actúa. Hoy. Ahora. Como si te fuera el negocio en ello (que es posible que así sea).

Si estás en la zona y quieres que tu marca se posicione mejor en Instagram sin regalarle tu tiempo al algoritmo, escríbenos y te damos un empujón de verdad. Sin fórmulas mágicas, pero con estrategia, estilo y con el objetivo bien claro.

Porque en esto, como en todo, quien no se mueve, desaparece.

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