Cuando la tecnología te vacila y te mira con cara de póker

Está todo perfecto. Te sientas con tu taza de café, abres tu portátil, todo listo para lo que sea que ibas a hacer (quizás algo importante), y ¡pam! Aparece esa frase maldita que suena a chino mandarín: «Error de petición (código: N/A)«. Qué alegría de vivir, ¿verdad?

Y es que nada despierta más adrenalina que un mensaje raro que nadie entiende, acompañado de un número que no significa nada. La web se queda paralizada, tú también, y lo único que piensas es: «¿Qué narices ha pasado?».

La odisea de lo incomprensible

¿Sabes qué es peor que un problema técnico? Que la propia tecnología te diga que hay un error pero ni siquiera se digne en darte una pista. Te arroja un código: N/A. ¿Y esto qué es? Ni error 404, ni 500, ni nada que puedas buscar en Google sin sentirte como un marciano. Nada. Silencio absoluto. Frustración garantizada.

Este tipo de errores suele tener su origen en la comunicación fallida entre el servidor y la peticioncilla que le haces tú al intentar cargar una página o enviar datos. Es como si quisieras pedir una caña en la barra y el camarero te respondiera con una mirada sorda. Pues eso.

Los expertos (sí, esos que tienen gafas que reflejan la pantalla del portátil) nos dirán que puede que sea culpa del navegador, del cortafuegos, de cookies mal cocidas, scripts bloqueados o un servidor que ha decidido tomarse unas vacaciones sin avisar. Ah, y no olvidemos la gloriosa conexión a Internet de algunas casas. Que va, que a veces te conectas más rápido al planeta Marte que a tu propia red WiFi.

La solución no es lanzar el ordenador por la ventana

Vale. Hay soluciones. Antes de que marques el número del exorcista, prueba lo siguiente:

  • Actualiza la página. Sí, lo típico, pero a veces funciona y es como si le hubieras hecho cosquillas al servidor.
  • Limpia la caché del navegador, que después de años parece que lleva todo el peso del mundo en su espalda.
  • Desactiva las extensiones sospechosas. Algunas te prometen una vida mejor, pero en realidad sabotean todo a su paso.
  • Prueba con otro navegador. Igual el tuyo está de huelga y no lo sabías.
  • Revisa tu conexión. A veces el router necesita cariño y un reinicio.

Y si todo falla… pues ya sabes: o alguien con conocimientos técnicos o esa web no merece tu tiempo. Fácil.

¿Por qué ocurre esto justo en el peor momento?

Esto no es paranoia. Hay algo en el universo que decide que el momento exacto de romperse algo sea siempre cuando más lo necesitas. El universo, tus ganas de trabajar y la tecnología se reúnen en secreto y te la lían. Pasa siempre.

Da igual si ibas a hacer una compra, enviar un currículum o entrar en la web de tus sueños. Ese error sin código llega y lo destroza todo. Afortunadamente, también hay recursos para entender mejor estos errores y aprender a sobrevivir tecnológicamente sin romper nada (o a nadie).

¿Quieres ver cómo puedes darle la vuelta a todo esto —y muchas cosas más— con una buena estrategia digital? Pues aquí tienes un vídeo que te va a poner las pilas. No hay que buscar más, está aquí mismo. Dale al play, que no muerde, y a ver si aprendemos juntos a no desesperar con estas cosas:

Y si después de todo esto te das cuenta de que necesitas ayuda con tu web, con tu marketing, con ese universo digital que parece que conspira contra ti… no estás solo. Nosotros estamos aquí, a un clic (o a un grito), y más cerca de lo que crees.

Llámanos, escríbenos, mándanos señales de humo si hace falta. Pero no te quedes con el error estancado, porque se puede arreglar. Y además, puedes evitar que te vuelva a pasar. Muy fácil: deja que lo hagamos por ti.

Aquí puedes aprender más sobre navegadores actualizados que te faciliten la vida digital y te eviten errores sin sentido.

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