No, no estás vendiendo poco por culpa del algoritmo

Te han vendido la moto. Esa que dice que si no tienes seguidores a patadas, mejor te dedicas a criar caracoles en el jardín. Que si el engagement, que si el algoritmo llora si no publicas cada día a la misma hora, que si los hashtags… Bah. Instagram no es magia negra, es puro instinto, conexión y, sobre todo, valor para decir las cosas como son.

Lo ves cada día. Cuentas con fotitos perfectas y frases de galleta de la suerte que no venden nada. Cuentas con vídeos mal grabados pero con alma que arrasan. Porque eso es lo que importa: lo que haces con lo que tienes, y cómo lo cuentas. Lo demás son excusas con filtro Clarendon.

Hacer ruido no es lo mismo que tener impacto

Muchos se creen que por subir veinte stories al día ya tienen una estrategia. Error. Publicar por publicar es perder el tiempo, como intentar ligar leyendo el BOE en voz alta. Tienes que hablar para atraer, para remover emociones, para hacer pensar «ostras, esta persona me está leyendo la mente».

¿Y sabes cuál es la fórmula mágica? No hay fórmula. Hay consistencia, hay autenticidad, y hay mucho ensayo-error. Lo que sí funciona es entender las reglas de Instagram solo lo justo como para luego saltártelas con gracia. Esa es la clave. Porque cuando todo el mundo grita, el que susurra diferente, gana.

Los que venden, hacen algo que tú aún no haces

¿Te han dicho alguna vez que Instagram es tu escaparate? Pues sí, pero no te olvides de decorar el interior de la tienda. Hay que mostrar, sí, pero también contar. Que la gente entienda tu historia, tu por qué, tu manera de ver la vida. Eso se percibe. Y eso es lo que vende.

Los que llenan la agenda de clientes no son los que mejor bailan en Reels ni los que más collabs consiguen. Son los que saben conectar. Saben ser útiles. Saben hacerse escuchar sin habitar siempre el postureo. La venta está en la conversación, y Instagram es una gran excusa para empezarla.

Psst, y si necesitas inspiración, échale un ojo a este reel. No hace falta salir de esta página, lo tienes aquí embebido:

¿Y ahora qué? Toca moverse, pero con sentido

Si eres de los que lleva semanas pensando qué publicar o cómo contar lo que ofreces sin sonar a maniquí corporativo, aquí va un consejo: habla como le hablarías a tu primo. Sin rodeos, sin tecnicismos de consultor aburrido. Solo tú, con tus palabras. Eso siempre funciona.

Y no, no necesitas un calendario de publicaciones a prueba de bombas ni copiar lo que hacen los demás. Necesitas saber qué quiere saber tu cliente y responderle sin vendas en los ojos. A lo bruto, si hace falta. Porque lo genuino vende.

¿Estás en esa fase en la que no sabes cómo hacer que Instagram trabaje para ti y no al revés? Pues aquí estoy. Si eres de la zona y quieres que hablemos sobre cómo hacer que tu proyecto deje huella online, escríbeme hoy mismo. Que lo local es el nuevo lujo, y tú lo tienes delante.

Ah, y si todavía piensas que esto es cosa de algoritmos, mejor ciérrate Instagram y ábrete una cervecita. A veces eso también ayuda a ver las cosas con más claridad.

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