Esto no va de filtros ni de postureo. Tampoco va de que tu feed parezca una galería de arte. Esto va de presencia, de tener algo que decir y de saber cómo decirlo para que el de enfrente no haga scroll como si fueses un posavasos.
Y sí, hablamos de esa puñetera red social que todo el mundo tiene, pero que casi nadie sabe utilizar de forma que le sirva para algo más que ver gatitos. Instagram puede ser un arma de ventas brutal si sabes cómo utilizarla. Pero si vas como pollo sin cabeza, acabarás generando likes con cero billetes en tu cuenta.
Deja de publicar lo mismo que todos
Uno de los mayores pecados que cometen los que quieren hacerse un hueco en esta red es copiar lo que hace el vecino. Te lo digo ya: si haces lo mismo que todos, acabarás donde están todos. Y no es arriba, te lo aseguro.
Tu cuenta de Instagram tiene que tener tu voz, tu tono, tu forma de contar las cosas. No te escondas detrás de filtros suaves ni frases de Paulo Coelho. Tienes que ser tan tú, que hasta los haters se detengan a leerte. Habla como hablas fuera, sé directo, sé auténtico. Aunque escueza.
¿Tienes un negocio local? ¿Eres profesional de algo que se vende mejor con una imagen potente? Entonces no seas tímido. Saca el móvil y graba. Habla. Enseña. Cuenta historias reales. Eso engancha. Eso vende.
Haz que te sigan porque tienen miedo de no hacerlo
Una cuenta en redes tiene que generar lo que yo llamo atracción violenta. O les encantas, o te odian. Pero si pasan de ti, estás perdido. Tienes que dar razones para que te sigan como si les fuese el sueldo en ello.
Esto no va solo de fotos bonitas. Va de contenido útil, provocador y que se recuerde. ¿Cuál es tu punto de vista? ¿Qué sabes hacer que otros no tienen ni idea? ¿Por qué el cliente debería elegirte a ti y no al otro que también se deja un dineral en publicidad?
Te lo digo claro: o generas valor o generas polvo digital. Y el valor no se genera con quotes de motivación barata. Se genera hablando claro, mostrando lo que sabes, enseñando sin miedo.
El algoritmo no te odia, simplemente estás aburrido
Mucha gente se queja del algoritmo. Que si no funciona, que si nadie ve mis publicaciones… El algoritmo premia al que engancha. Al que hace que alguien se quede un rato viendo sus stories. Al que responde a los mensajes. Al que genera interacción y, sobre todo, al que publica con sentido.
Publicar por publicar es tan eficaz como gritar en una discoteca. Nadie te va a escuchar. Así que más vale que lo que subas tenga potencia, lógica, profundidad o al menos gracia.
Una buena estrategia también es saber qué contenido le interesa a tu audiencia. Y para eso no hace falta ser adivino, hace falta preguntar. Interactuar. Mirar estadísticas (sí, esas de Instagram Business Insights) y actuar en base a datos, no a impulsos.
Si quieres hacer de tu cuenta algo que venda más que un escaparate en Gran Vía, toca que le metas cabeza, alma y constancia. Aquí no valen medias tintas. O lo haces bien, o no molestes al algoritmo.
Y si aún estás convencido de que Instagram no sirve para vender, pásate por su web oficial y mira lo que están haciendo marcas que facturan miles cada día desde ahí. No es magia, es estrategia.
¿Que no sabes por dónde empezar? Pues para eso estoy yo.
¿Quieres que tu Instagram atraiga clientes en vez de acumular polvo digital?
Si eres de los que tienen un negocio (o uno por montar) y sabes que Instagram puede ser una máquina de generar clientes… pero no tienes ni idea de cómo sacarle el jugo, escríbeme.
Trabajo con negocios serios que dejan de hacer el payaso en redes y empiezan a vender de verdad. Nada de fórmulas mágicas. Solo estrategia, contenido afilado y una marca personal con un par de narices.
Estoy en Madrid, y sí, podemos vernos en persona si los algoritmos no son lo tuyo. No hay excusas, solo acción.
¿Te apuntas o sigues subiendo selfies con frases que no has escrito tú?
