Cuando la tecnología decide que no le gustas, y tú solo querías entrar

Estás a punto de cerrar una venta, resolver un problemón o simplemente ver ese vídeo que juraste ver días atrás. Das clic, esperas… y zasca: error 400. Como si la página te hiciera un corte de mangas desde el ciberespacio. El famoso «error de petición» aparece y te mira altivo, como diciendo: “¿y tú quién eres para pedirme nada?”.

¿Qué demonios es este dichoso error 400?

Vamos al grano, que aquí nadie tiene tiempo para tecnicismos ni para que le hablen como en el BOE. El error 400 es básicamente un portazo. La web interpreta que tu solicitud está mal hecha. Que tu navegador ha dicho algo que no entiende, que ha formulado una frase sin sentido, un poco como cuando le hablas con la boca llena a tu cuñado informático.

Se origina cuando hay un fallo en la petición que haces a un servidor. Esto pasa, por ejemplo, cuando la URL está escrita con errores, cuando te has pasado metiendo cookies corruptas, o cuando una aplicación web ha decidido que hoy no te quiere. Así de sencillo. Y así de puñetero.

Para que te hagas una idea, es como si llamaras a una puerta diciendo: “Buenos días, vengo a ver la lavadora”. Y del otro lado te contestaran: “¿Qué lavadora? ¿Quién eres tú? Y, por cierto, lárgate”.

Consejos express para que no te lo vuelva a hacer

Porque repetir este drama está bien solo si te van los días intensos. Pero si prefieres vivir con menos ataques nerviosos y más efectividad, apunta estos trucos:

  • Recarga la página. A veces es un simple lapsus de conexión, como cuando le tiembla el pulso a alguien pulsando Enter.
  • Borra cookies y caché. Sí, ya lo sabes, pero no lo haces. Es como cuando te dicen que duermas ocho horas y te acuestas a la una. Hazlo de una vez. Ve a la configuración de tu navegador y limpia. Como si fueses Marie Kondo.
  • Comprueba la URL. La has copiado mal, admitámoslo. Has metido un espacio, has puesto acentos o has plantado una barra de más. Revisa como si fuera el número de cuenta donde vas a cobrar tu nómina.
  • Actualiza el navegador. Si llevas usando la misma versión desde que Zapatero era presidente… pues normal que no funcione. Ponlo al día.

Y si todo eso falla, pues aquí tienes una explicación técnica que igual consigue que entiendas lo injusto que ha sido tu navegador contigo.

¿Y si no funciona nada de eso?

Entonces, queridísimo lector, estamos hablando de algo más serio. Posiblemente el problema no es tuyo, sino de la web que estás intentando visitar. Y esto, aunque no lo parezca, te debería calmar un poco el cabreo. Porque no es que hayas hecho algo mal, es que ellos están de parranda tecnológica.

En esos casos, lo mejor es que intentes contactar con el administrador de la página. Sí, esos que viven entre líneas de código y pantallas negras. Que les mandes un correo, o que revises si tienen actualizaciones en redes sociales (como esta cuenta de Facebook que comparte cosas muy útiles) donde informen de errores o caídas. A veces incluso responden, otras veces… bueno, mejor no hurgamos ahí.

Y ya que hablamos de redes… aquí tienes un vídeo que alumbrará tu ignorancia sin salir de esta página. Dale al Play y míralo tranquilo:

Llama. Pregunta. Exige explicaciones si hace falta

Si este error te está impidiendo trabajar, vivir o simplemente entretenerte un ratito en tu web favorita, y no consigues solucionarlo solo, ponte en contacto con profesionales. Gente que entienda esto, que no te suelte la frase de “has probado reiniciar el router” mientras juega al solitario.

Nosotros estamos más cerca de lo que piensas. Si estás por aquí cerca, por tu barrio o por tu ciudad, escríbenos o llámanos. Nos gusta solucionar este tipo de marrones. Y sobre todo, hacerlo sin complicarte la vida con palabras raras o enfados innecesarios.

¿Tienes un negocio local y tu web te da este disgusto a menudo? Pues igual va siendo hora de ponerla en manos de alguien que sepa. Porque lo barato, ya sabes, sale caro. Y en digital, sale peor aún.

Te lo gestionamos, te lo explicamos clarito y lo dejamos niquelado. Sin errores, sin sustos, sin ese número 400 que parece salido de una multa de tráfico.

Haz clic y hablemos. Que bastante tenemos ya con las noticias y la inflación, como para que la tecnología también nos vacile.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio