Ya está bien de postureo. Si lo que quieres es usar esa aplicación donde todos enseñan vidas perfectas para algo más que ver vídeos de gatitos o recetas imposibles, este artículo te va a interesar. Porque aquí no venimos a darte consejitos de influencer cutre ni a soltarte las típicas frases sobre ‘el algoritmo’. Aquí venimos a contarte lo que funciona de verdad.
La atención es un bien escaso (y tú la estás regalando)
Estamos todo el día con el móvil en la mano, eso lo sabemos. Que si mensajes, que si notificaciones, que si reels sin parar. Pero mientras consumes contenido como un zombie, hay otros que están usando esa saturación a su favor. ¿Cómo? Captando la atención con contenido que no parece contenido. Con historias, con provocación, con verdad. Que no todo sea postureo o frases motivacionales baratas con letra blanca sobre fondo negro. Que se note que ahí hay alguien con algo que decir.
Para destacar en esta red social donde todo parece igual, tienes que hacer una cosa: ser imposible de ignorar. ¿Y cómo se consigue eso? No con filtros, no con hashtags, no con trucos de gurús. Se consigue contando cosas que nadie más se atreve a contar. Diciendo lo que realmente piensas. Mostrando un error, un fallo, una risa de verdad. Dejando la pose de lado por un rato.
El contenido bonito no vende (el contenido que conecta, sí)
En serio, deja de obsesionarte con que todo quede perfecto. Las fotos preciosas están bien, claro. A todos nos gusta ver algo estéticamente molón. Pero lo que hace que alguien te siga, te recuerde y te compre no es una foto clareada, es una historia que le hable directamente.
Mira este reel que lo peta. No necesitas salirte del artículo para verlo, lo tienes aquí abajo. Obsérvalo bien:
¿Qué tiene? Ritmo, autenticidad, chispa. Y sobre todo más verdad que la Wikipedia. Ese tipo de contenido sí que empuja. No solo entretiene, sino que deja poso, hace que la gente diga «espera, ¿quién es este tío/tía? Quiero ver más».
Y justo cuando haces que la gente quiera más de ti, ahí es donde empiezas a crear comunidad. Que no es lo mismo que tener seguidores. Tener seguidores es fácil. Crear comunidad es lo complicado, pero también lo que de verdad te hace crecer.
Y tú, ¿quieres gustar o impactar?
Porque no es lo mismo. Gustar es efímero. Impactar te coloca en la cabeza de alguien por semanas. Y para eso, tienes que decir algo que duela un poco. Algo con lo que la gente se identifique aunque no lo diga en voz alta. Que se miren el perfil y digan: «este tío no está vendiéndome motos, me está hablando claro».
Si tienes un negocio, un proyecto, una marca o simplemente algo que decir, deja de intentar caer bien y empieza a contar lo que de verdad importa. Tu historia, tu punto de vista, tu forma de ver el mundo.
Y si de verdad quieres hacer que eso funcione, no te quedes solo con lo que te digo yo. Echa un vistazo a la propia plataforma para creadores de Instagram, que te cuenta cómo sacarle partido si quieres hacerlo en serio.
Porque sí, puedes usar Instagram para posturear una vida ideal. O puedes usarlo como una herramienta bestial para conectar, impactar y vender. Aunque claro, eso no se consigue con etiquetas ni filtros bonitos. Se consigue siendo tú, pero afilado. Con intención. Con cabeza.
Ahora dime: ¿quieres seguir siendo otro perfil más entre millones o te vas a poner a crear contenido que diga algo de verdad?
¿Eres de aquí y quieres petarlo online?
Si estás en España y tienes un negocio local, ya sea una tienda, una consulta, un estudio o lo que sea… y quieres que Instagram se convierta en tu mejor escaparate, escríbeme. Hacemos que deje de ser solo una aplicación de postureo y sea el lugar donde te llegan más clientes que en la vida real. Lo hacemos fácil, sin humo, y con resultados medibles.
Dale al botón, cuéntame qué haces, y vamos a hacer ruido juntos.
