Estás en mitad de algo importante. Sea lo que sea, es importante porque tú estás detrás. Entras en un sitio web o ejecutas una aplicación y… BAM, ahí está la puñetera pantalla en blanco o ese mensaje tan reconfortante de error de petición (código: N/A). Como si el sistema se hubiera tomado un café, se hubiera liado hablando con alguien en la cocina, y se hubiese olvidado de ti.
¿Qué narices significa todo esto?
Bueno, ponte cómodo. Lo de «código: N/A» no es que venga de NASA ni signifique algo muy técnico que solo entienden cuatro iluminados de Silicon Valley. En realidad, viene a decir: “No tengo ni idea de qué ha petado, pero ha petado”. Es un error fantasma. Sin código específico. Un tiro al aire sin pista alguna. Y claro, tú te quedas a cuadros… y sin lo que necesitabas hacer.
Lo mejor (o lo peor) de este asunto es que como no te dice el código de error concreto, te comienzas a comer la cabeza. Empiezas a pensar que puede ser culpa de tu conexión a internet, del navegador, de tu primo el que toca todo, o incluso de esa pestaña que abriste hace tres semanas y todavía sigue ahí ocupando RAM.
Una causa muy común es que el servidor se haya quedado mudo. Vaya, que tú le hablas pero él no responde. O también puede que algún plugin, enredado con otro plugin, se hayan pegado entre sí como dos gatos callejeros y se haya montado el show.
¿Y ahora qué? ¿Cómo doy con la tecla para arreglarlo?
Respira. Lo primero es aceptar que no todo tiene solución inmediata. A veces hay que mirar debajo del capó. Si usas WordPress, por ejemplo, hay ciertas maniobras que pueden funcionarte (y si no, lo suyo es contar con un profesional técnico, como cuando tienes que cambiar el embrague del coche: no lo haces tú, lo llevas al taller).
- Desactiva plugins uno por uno. Sí, como el juego de la silla.
- Revisa si se ha actualizado mal el core de la web o algún componente (y sí, eso ocurre más de lo que debería).
- Prueba a cambiar temporalmente el tema de tu web por uno básico y ve si el error sigue ahí. Si desaparece, ya sabes quién es el culpable.
También tienes la opción de revisar los logs del servidor, donde a veces aparece el crimen con fecha y hora. Y si nada de esto funciona, está el plan Z: restaurar una copia de seguridad anterior a ese momento en que todo se fue al garete.
No te enfoques en el fallo. Enfócate en no quedarte ahí atrapado
Esto es como cuando te caes de la bici. Si te tiras horas pensando en por qué el pedal te falló, en lugar de levantarte y pedalear de nuevo, no vuelves a moverte nunca. El error de petición sin código es un fastidio, cierto, pero no es una sentencia. Es solo una señal de que hay cosas debajo que merecen revisión.
Y si no quieres perder tiempo rompiéndote la cabeza (porque la vida no está pa’ eso), lo mejor es tener a alguien que sepa tocar teclas hasta que todo vuelva a respirar. A veces, el auténtico lujo es poder despreocuparte de lo técnico y seguir con lo tuyo.
Visto lo visto, lo más inteligente no es andar apagando fuegos con las manos cada vez que arde la página. Es tener a alguien que controle el incendio antes de que empiece.
¿Te suena este panorama? Pues igual ha llegado el momento de dejar de pelearte con lo que no está hecho para ti
Si eres de los que trabajan en serio, ya sabes que no puedes perder media tarde investigando por foros lo que ni los propios desarrolladores saben explicar. En mi ciudad, ofrezco soporte técnico de verdad, el de los que no se rinden con la primera pantalla blanca. Si estás cerca y necesitas dejar de sufrir en silencio frente a errores que te arruinan el día, escríbeme. Podemos solucionarlo antes de que te arranques más pelos de los necesarios.
Haz clic en el formulario de contacto y dime en qué punto estás. Cuanto antes, mejor.
