¿Alguna vez has ido de cabeza a una web y… zasca, te topas con ese cartelito más frío que el suelo del baño por la mañana? Sí, ese que te dice: Error 404. No está muerto el enlace, pero lo parece. Y ahí estás tú, con cara de viernes cuando es lunes, buscando algo que nunca encontrarás. Pero tranquilo, que todo tiene explicación.
¿Qué demonios es eso del error 404 y por qué debería importarte?
Asunto simple pero cabroncete. El error 404, también conocido como “Not Found”, es como llamar a una puerta que ya no lleva a ninguna parte. Significa que la página que buscabas ha desaparecido, se ha mudado o, directamente, jamás ha existido. Vamos, como tu ex diciendo que lo vuestro jamás pasó.
Aunque suene a tecnicismo del demonio, este error puede ser la diferencia entre atrapar un cliente o espantarlo para siempre. Cuando una página muestra este error continuamente, no solo estás perdiendo visitas. Estás perdiendo confianza.
Y si tienes un negocio online o quieres vivir de ello, ya puedes ponerte las pilas. Porque si tu web se convierte en un campo de minas lleno de 404, olvídate de posicionar en Google como Dios manda. Y eso, amigo mío, es perder pasta.
¿Por qué aparecen estos errores y cómo se esquivan?
Vamos al grano. Las razones más típicas por las que un Error 404 se cuela en tu web pueden ser:
- Porque un enlace apunta a una URL que ya no existe (como intentar llamar a un móvil que ha pasado por el váter).
- Porque alguien escribió mal la dirección. Sí, así de simple y así de jodido.
- Porque moviste el contenido sin decirle nada al que lo busca. Muy feo eso.
¿Y cómo lo solucionas? Pues aquí va lo contundente y efectivo. Primero, revisa los enlaces rotos con herramientas como Broken Link Checker. Luego, redirige esos enlaces al contenido actual con las famosas redirecciones 301 (que no, no es una matrícula valenciana).
Y si ya quieres ponerte las gafas de Super SEO, crea una página de error 404 personalizada. Algo que, en vez de frustrar al visitante, lo guíe. Que le diga: «Tío, por aquí no era, pero mira esto otro que te puede interesar». Y zasca: lo reconduces, lo enganchas y hasta puede que te compre algo.
No es solo un número. Es una experiencia de usuario tirada por el retrete
Lo bonito del mundo online es que tienes segundos, no minutos, para enamorar. Si alguien entra en tu web y ve un 404 sin sentido, ya está buscando a tu competencia en Google. Así de rápido.
Como diría mi cuñado pesimista: “El que entra en un error y no encuentra salida, no vuelve”. Y tiene razón. Un Error 404 mal gestionado es como invitar a alguien a tu casa y tener la puerta cerrada con llave.
Por eso, si vendes, si escribes, si te ganas la vida con Internet, este numerito te interesa. Y mucho. Porque cada enlace muerto es una oportunidad perdida. Y no te voy a contar lo importante que es eso en SEO porque ya te lo estás imaginando.
Y si después de todo esto, todavía piensas que el error 404 no es para tanto, recuerda esto: los pequeños detalles son los que te pueden arruinar un negocio. Y esto no es un detalle menor.
Haz que encuentren lo que buscan… en tu web
Si estás hasta el moño de perder visitas porque tu sitio parece una película de fantasmas llena de rutas muertas, igual va siendo hora de ponerte en serio con ello. Y si además estás montando o ya tienes un negocio en tu zona, no te la juegues con este tipo de errores. Habla con quien sepa, revisa tus enlaces y empieza a reconducir.
O mejor aún. Si quieres dar el siguiente paso y convertir tu web en un lugar donde quedarse (y comprar), contacta con un profesional que te lo deje todo fino. No lo dejes para mañana, que mañana siempre viene con más errores.
Así que si eres de los que tiene negocio en tu ciudad, y sabes que necesitas que te encuentren sin caer en errores absurdos, ahora tienes este texto como señal. Revisa tu web. Mejórala. Y si quieres ayuda, ya sabes… escríbeme. Que a los negocios de aquí también hay que mimarlos, como se merece.
