¿Te has fijado en esa gente que sube cualquier cosa a las redes sociales y lo peta? No tienen mejor cámara que tú, ni más estilo. Lo que tienen es otra cosa. *Conexión*. Su comunidad no los sigue por compromiso, los siguen porque quieren ver qué demonios harán después.
Y claro, tú mientras ahí, en la eterna duda de si subir una foto del café o de tus zapatillas nuevas. Pues tengo buenas noticias: no necesitas parecer influencer para petarlo. Necesitas entender cómo funcionan las cabezas de quienes miran la pantalla.
El algoritmo no es tu enemigo, es una excusa más
La mayoría se queja del algoritmo como quien se queja del jefe: mucho ruido y cero soluciones. Pero si algo he aprendido viendo a quienes lo revientan ahí fuera, es que el algoritmo premia lo que la gente sí quiere ver. Fin de la historia.
¿Sabes qué no quiere ver la gente? Más de lo mismo. Fotos planas, frases hechas y publicaciones apostando a que alguien haga scroll con compasión. Tú no eres eso. Tú tienes algo que contar. Solo hace falta que te lo creas y lo pares con una estrategia.
Empieza por esto: cuenta historias, muestra resultados, sé transparente. En vez de decir «Hoy trabajamos desde la oficina», di «Hemos descubierto que si le das un café doble a Manolo antes de las 9, programa como si no hubiera mañana». Eso gusta, porque es real.
Engancha como una serie buena de Netflix
¿Por qué seguimos ciertas cuentas como si fueran la última serie de moda? Porque nos hacen sentir parte de algo. Nos identificamos. Nos reímos. Nos indigna. Pero al menos mueve algo. Si tu contenido no hace sentir nada, nadie se lo queda.
Haz esto: comparte una historia a la semana. Breve. Real. Y con una llamada a comentar o compartir. Puedes hablar de cómo empezaste, de lo que cagaste, de lo que aprendiste a martillazos. Que te vean humano, no robot.
Y por cierto, aquí te dejo un buen ejemplo de cómo un simple vídeo puede comunicar más que 1.000 palabras:
¿Te ha enganchado? Claro que sí. Porque juega con el ritmo, con lo visual y con lo emocional. Y tú puedes hacer lo mismo hasta con una tienda de tornillos. Si tienes historia, tienes oro.
Haz que te busquen sin que tú digas ni mú
Porque sí, está muy bien hacer contenido, pero lo bueno es que te encuentren sin que tengas que ir dando la chapa por ahí. Para eso existen pequeñas joyas como esta plataforma, donde puedes sacarle jugo a sus recursos para entender cómo atraer seguidores reales, no bots pasotas.
Y otra cosa, si ofreces un servicio, un producto o simplemente quieres que te tomen en serio, cuida tu perfil. Biografía clara, foto que diga algo (no esa que cortaste de una boda en 2007), y enlaces útiles. Como este otro, que podría inspirarte si eres manitas del contenido: Instagram para negocios.
No es magia. Es saber qué haces cada vez que subes algo
Si crees que publicar por publicar atrae clientes o seguidores fieles, estás tirando piedras a tu propio tejado. Mejor tener 300 fieles que 3.000 que no te abren ni por error. Sé coherente. Sé tú. Y sí, se puede ser tú haciendo contenido que da ganas de compartir.
Además, si te mueves por estas tierras y te gustaría que te eche un cable con tu marca personal, tus publicaciones, o directamente pasar de página amateur a profesional sin perder tu esencia, mándame un mensaje. Trabajo con pequeños negocios, autónomos y valientes que quieren sonar bien, no sonar alto.
¿Tomas algo y lo hablamos?
