Estamos tan acostumbrados a escribir lo que sea en Google Search y darle al intro, que nos olvidamos de algo brutal: no tienes ni idea de cómo realmente pesca resultados ese buscador. Pero tranquilos, que aquí no venimos a repartir collejas digitales, venimos a contar verdades que te abren un poco los ojos… o como diría mi cuñado, ‘pa’ que no te vendan humo’.
Google Search no es magia, pero casi
La mayoría piensa que Google Search es un nota con varita mágica. Tú le dices «cómo sacarme una muela sin dolor», y zas, te saca mil y una opciones. Pero lo que hay debajo de todo eso no es magia: es un ejército de algoritmos que rastrean, filtran, ordenan, y te sirven lo que (según ellos) más cuadra con lo que buscas.
Y aquí viene lo interesante: si conoces mínimamente cómo funciona su sistema, puedes hacer que te encuentre más fácil, más arriba en la lista y más rápido. Ya sea que vendas toldos, lleves una panadería o tengas una web donde enseñas yoga con cabras.
Lo que hace Google es bucear por internet con unos bots que revisan hasta la última coma. Luego decide qué página está mimada, cuál está muerta de risa y cuál merece estar en primera fila en sus resultados. Y te digo una cosa: no es casualidad que siempre salgan los mismos arriba. Se lo curran. Optimización, rapidez, enlaces, contenido con sentido… y ojo, que ahora también te miden hasta cuánto tiempo pasa la gente en tu web.
Cómo seducir al algoritmo (sin flores ni cenas románticas)
Vale, no es Tinder, pero si quieres que Google Search se fije en tu web, tienes que ponerte guapo online. Aquí van unas cosillas que puedes hacer:
- Títulos con gancho. Si cuando apareces pareces un PDF aburrido, nadie hace clic. Y si nadie hace clic, Google te pone en la ducha fría.
- Contenido que hable el idioma del lector. Nada de «soluciones integrales» o frases de anuncio de colonia. Di lo que haces, cómo lo haces, y por qué eres mejor que los demás.
- Palabras clave como quien echa sal a la comida. No te pases, pero tampoco hagas un potaje sin gracia. Usa Google Search, pero también cosas como “cómo aparecer en Google”, “posicionar mi web” o “algoritmo de búsqueda de Google”.
- Enlaces sabrosos. Si pones enlaces a webs potentes y fiables, el algoritmo lo nota. Hazlo como quien recomienda una casa rural de confianza. Por ejemplo, puedes cotillear más sobre cómo piensa el buscador de Google.
- Vídeos embebidos. Google adora que tengas contenido multimedia. Hace que la gente se quede y vea algo útil, como este vídeo que viene al pelo:
¿Y si quiero que mi negocio aparezca en Google?
Otra joyita. Porque al final, lo que tú quieres es que te vean. Google Search tiene su parte corporativa amable que se llama Google My Business. Ahí subes tu negocio, pones fotos, horarios, opiniones agradecidas, y Google ya te va poniendo en el mapa, literal.
Pero no basta con abrir el perfil y sentarte a esperar. Hay que regar la planta: actualizar, pedir reseñas, subir nuevas fotos… Lo mismo que harías si montaras una tienda física: limpiar el escaparate, sonreír al cliente y tener el timbre arreglado para que suene cuando entren.
Google quiere contenido fresco, real y útil. Si tienes un blog metido en tu web, ya estás tardando en escribir cosas que ayuden, eduquen y entretengan. Así el buscador ve que estás vivo, activo y que sabes de lo que hablas. ¿En serio vas a dejarle eso a tu competencia?
Porque al final, Google Search es como ese colega que siempre recomienda sitios. Si tú no le caes bien, nunca va a hablar de ti.
Y si después de leer esto no haces nada… bueno, luego no llores si no te encuentran ni buscando tu propio nombre.
Llamado a la acción: Si tienes un negocio local y estás harto de que no te encuentre ni el repartidor, igual va siendo hora de que dejes de depender del boca a boca y empieces a moverte de verdad por Google Search. Contacta con nosotros y te echamos una mano para que aparezcas el primero, aunque sea para vender paraguas en agosto.
