Lo que ocurre cuando no tienes miedo al ridículo (y encima lo petas)

Pon tu móvil en silencio, deja lo que estés haciendo y ten un momento contigo. Porque esto que voy a contarte no va de coreografías sin sentido ni de adolescentes bailando a cámara. Va de algo mucho más grande, algo que puede sacudirte el día, o incluso la vida… si le dejas espacio. Sí, hablo de eso que muchos critican y pocos entienden: el universo brutal de TikTok.

Donde antes había postureo, ahora hay millones de ojos atentos

La era del selfie en el espejo ha quedado atrás. Ahora, la atención se gana con ingenio, osadía y una cámara. TikTok no es solo una app de vídeos cortos, es un altavoz brutal para quienes no temen reírse de sí mismos, gritar algo diferente o simplemente mostrar que todos los días no pueden ser iguales. Aquí, los algoritmos no se casan con las marcas, se casan con las emociones. Lo que engancha no es lo perfecto, es lo humano. El error. Lo espontáneo. Lo que te hace pararte a mirar.

Y como muestra, un botón. Mira este vídeo (tranquilidad, no hace falta que salgas de aquí, está aquí mismo):

Eso es. Lo acabas de ver y probablemente has sonreído. O soltado una risa. O igual has pensado «¿pero esto qué…?». Exactamente eso es lo que busca esta plataforma: removerte algo. Y cuando lo hace, te atrapa.

No es solo para chavales (y si eso pensabas, ya vas tarde)

Quizá tengas esa idea de que TikTok es «para críos que bailan». Bueno, alguien tenía que decírtelo: estás más perdido que un pulpo en un garaje. Empresas, emprendedores, psicólogos, fontaneros, fisioterapeutas, panaderos e incluso tu competencia ya están ahí, haciendo vídeos que tal vez no ganen un Goya, pero sí la atención de tus potenciales clientes.

Lo mejor es que no necesitas una producción de cine ni hablar como un locutor de radio. Solo necesitas una buena historia. Algo que te haga distinto. Algo tuyo. Y si consigues que al otro lado alguien diga: «Esto me pasa a mí también», lo tienes ganado. Porque en TikTok no hay espacio para los impostores. Y eso es oro puro.

Por si te estás preguntando si esto solo es cuestión de suerte… te dejo esto de aquí. Echa un vistazo con calma. Sin prisas. Y luego hablamos.

¿Y si haces que hoy no sea otro día del montón?

Ya está bien de ser invisible en un mundo donde todo el mundo enseña lo que tiene. No se trata de aparentar, se trata de conectar. TikTok es un escaparate donde no necesitas focos: necesitas valentía. La gente quiere autenticidad, quiere verte, escucharte, saber si tienes algo diferente o si eres uno más repitiendo lo que ya se ha dicho mil veces.

Y por si te asusta exponerte, te diré algo: lo que de verdad da miedo es quedarse inmóvil mientras las oportunidades te pasan por la cara. ¿Vas a seguir viendo cómo otros se lo llevan todo mientras tú sigues dudando?

Porque luego está ese momento, ese día, ese vídeo… ese click que no solo hace que otros te descubran, sino que recuerden por qué empezaste a hacer lo que haces. Y eso, fiel lector o lectora, es hacer el día (¿ves por dónde iba el título?).

Haz algo hoy que tu yo de mañana te agradezca

Si tienes un negocio local, eres un profesional con ganas de llegar a más gente o simplemente llevas tiempo sintiendo que el mundo no sabe lo que tienes entre manos, este es tu momento. No hace falta ser joven, ni moderno, ni viral. Solo hace falta ser tú… y hacerlo ya. Si necesitas darle una vuelta a tu comunicación, ponerte en marcha o simplemente ver cómo puede funcionarte todo esto, escríbeme. Sin postureo. Sin promesas vacías. Con una conversación de las que apetece tener.

Aquí nadie te va a juzgar si estás empezando, si aún no sabes dónde meterte o si llevas meses mirando la app sin tener ni idea de por dónde empezar. Hay sitio para ti. Pero tienes que mover ficha.

¿Te animas a dejar de mirar y a ponerte a jugar?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio