Seguro que te ha pasado: estás tan tranquilo navegando, vas a hacer algo tan simple como cargar una web o enviar un formulario, y zasca, te aparece un mensaje tipo: «Error 400 – Bad Request». Y claro, te dan ganas de apagar el ordenador, tirar el router por la ventana y mudarte al monte. Pero no hace falta llegar a tanto. Te lo voy a explicar todo, sin tecnicismos raros, para que entiendas el porqué de este dichoso error y cómo darle puerta antes de que te saque de tus casillas.
¿Qué demonios significa ese mensajito que te paraliza la web?
Vamos a ver, que esto no es magia negra. Todo tiene su lógica, aunque parezca lo contrario. El famoso «Error 400» se traduce como «Mala petición». Suena como a que te han pillado pidiendo algo indebido. Y en parte, es así. Lo que pasa es que tu navegador ha mandado una petición al servidor, pero éste, muy digno él, ha dicho que no lo entiende, que le estás hablando en otro idioma o que le estás pidiendo manzanas cuando solo tiene peras.
Eso puede pasar por muchas cosas: una URL mal escrita, cookies corruptas (esas que nadie sabe para qué sirven pero que todo el mundo acepta), errores de caché o incluso que el servidor esté de morros ese día.
💡 Por cierto, si quieres echar un vistazo técnico más a fondo porque te va el rollo informático, aquí tienes un artículo interesante en la web de Mozilla.
Vale, ¿y ahora qué hago? ¿Lo lanzo todo por la ventana o tiene remedio?
Tranquilo, que esto no es el Apocalipsis. Alguna de estas soluciones suele funcionar, y sin tener que llamar al primo informático:
- Revisa la dirección que has escrito. Sí, así de básico. A veces basta con que se te haya colado un espacio o un símbolo raro y ya tienes el pastel montado.
- Borra la caché y las cookies. A nadie le gusta hacerlo, pero es como purgar un radiador: funciona. Prueba y verás.
- Prueba con otro navegador. Porque lo mismo es el tuyo el que ha decidido trabajar a medio gas.
- Desactiva las extensiones. Algunas son más liantas que un político de campaña.
- Y si después de todo esto el error sigue ahí, como una suegra inoportuna, pues entonces toca contactar con los que tienen los mandos del servidor.
Esto también va para ti si tienes una web y no quieres perder visitas como quien pierde calcetines en la lavadora
Porque sí, puede que no seas tú el que ve el error, sino uno de tus potenciales clientes. Y eso ya no es solo molesto, es dinero que se te escapa por el sumidero.
Un Error 400 en tu web puede significar formularios que no funcionan, páginas que desaparecen o enlaces rotos que dan más vueltas que un político justificando su sueldo. ¿La solución? Revísalo todo como si fueras a pasar una inspección. O mejor aún, déjalo en manos de alguien que no solo sepa lo que hace, sino que lo haga bien.
🛠 Más detalles técnicos para frikis o curiosos? Aquí tienes otro enlace sin desperdicio de Cloudflare sobre este error. Está bien clarito.
Y ahora te voy a decir algo que no te dicen en los blogs normales:
Si tienes un negocio en tu barrio, ciudad o pueblo de España, y tu web da errores así, estás espantando clientes como si tuvieras la tienda con cucarachas. Porque la gente no espera: si algo no carga o no va, se largan. Así de sencillo.
Así que ya sabes. Si estás harto de errores, de webs que no venden ni el aire, o simplemente de sentir que el mundo digital te está tomando el pelo, déjate ayudar. Soy experto en poner a funcionar páginas que convierten, que venden y que no dan errores tontos. Contacta hoy y te aseguro que recuperas el control de tu web sin dramas ni discursos técnicos incomprensibles.
Tu negocio online puede dejar de perder visitas ya, si me dejas meterle mano a tiempo.
¿Hablamos esta semana?
