Cuando el ordenador te manda a paseo y no sabes por qué

Te ha pasado. A todos nos ha pasado. Estás tan tranquilo navegando, buscando esa información que necesitas como el respirar cuando, de repente, aparece en la pantalla ese mensaje que parece sacado de una película de terror: “Error de petición (código: 400)”. Y claro, te ha entrado el tembleque. Porque no sabes si has roto Internet o si tu ordenador se ha apuntado al teatro amateur.

¿Qué narices es eso del error 400?

El error 400 es algo así como el portazo que te da un servidor cuando no le gusta lo que le estás pidiendo. Imagina que vas a una tienda y le dices al dependiente una frase sin sentido. Te mirará raro, ¿verdad? Pues esto igual. Tú le pides algo al servidor, pero tu petición está tan mal formulada, o tan torcida, que el servidor no sabe qué hacer con ella. Y te manda el código 400, que viene a ser el equivalente digital a un encogimiento de hombros y una ceja levantada.

¿Y qué puede provocar este caos? Muchas cosas, amigo mío. Desde una URL escrita a lo loco, hasta problemas con las cookies o incluso configuraciones chungas del navegador. A veces incluso pasa cuando has estado trasteando en tu WordPress sin saber muy bien qué hacías (sí, lo sabemos).

Causas tan comunes como un lunes

Si tuvieras que apostar cuál es el motivo más repetido detrás de ese maldito mensaje, pon tu dinero en una dirección web mal escrita. Un simple carácter fuera de lugar y zas, error al canto. Pero hay más culpables:

  • Las cookies corruptas. Que sí, que también envejecen y se pudren como las verduras del cajón de la nevera.
  • El caché del navegador con más polvo que el trastero de tu abuela.
  • Extensiones chuscas que prometen oro y acaban dándote piedras.
  • Y cómo no, la mala configuración del servidor, que a veces parece tener resaca.

Este tipo de error es conocido como “error de cliente”, lo que es una manera fina de decirte que la culpa es tuya. Así de directo. Aunque bueno, no siempre, hay momentos en los que el servidor también la lía parda.

Vale, ¿y cómo lo arreglo?

Te voy a dar una lista que ni la compra del sábado. Ponte cómodo:

  1. Actualiza la página. A veces el problema ha sido un tropezón tonto. Recarga y cruza los dedos.
  2. Borra las cookies. Y de paso el caché. Dale a tu navegador un spa. Te sorprendería saber lo que mejora su humor.
  3. Prueba con otro navegador. Porque a veces el Chrome, el Firefox o el Safari se levantan con el pie izquierdo.
  4. Comprueba la URL. Ni un carácter de más ni de menos. Como dice el refrán: URL revisada, página encontrada.
  5. Desactiva extensiones. Sobre todo esas que descargaste “por si acaso”.

Y si todo esto falla, llama a un profesional. Porque a veces, lo mejor que puedes hacer en la vida es dejar que otros hagan lo que no sabes.

Rajando un poco más (para curiosos)

Este error forma parte de esos códigos que hablan mucho con poco. Son conocidos como códigos de estado HTTP. Y el 400 es solo uno de ellos. Hay toda una familia. El 404 es el primo famoso. Pero, ¡ojo! No son lo mismo.

Con el 400, directamente no se entiende tu petición. Ni la procesa. Ni lo intenta. Simplemente te la tira a la cara. En cambio el 404 dice “he entendido lo que quieres, pero no lo encuentro”. ¿Capisci?

Así que si eres de los que trabajan con páginas web, lo mejor que puedes hacer es tener una buena estrategia de prevención. Vigilar esa estructura de URLs, revisar tus formularios y no instalar a lo loco cualquier tema o plugin que veas por ahí.

Y también, si tienes tienda online, blog o una web de servicios, cuida la experiencia del usuario como si fuera el último whisky del armario. Porque errores como este, si aparecen con frecuencia, sacan al visitante por patas. Y si se va, no vuelve. Así es esto.

¿Te ha pasado más de una vez? ¿Te afecta a tu negocio en Google? No dejes que un error tonto te haga perder visitas y clientes. Ya que estás por aquí, quizás es hora de revisar cómo está funcionando tu web en serio.

¿Estás en España y quieres dejar de pegarte con tu web? Podemos echarte una mano para que tu sitio no te suelte más errores. Ni gritos. Ni bloqueos. Hablamos en cristiano y lo dejamos todo bien atado. Contacta ahora y siente lo bonito que es cuando todo fluye como debe. 🍷

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