Lo que nadie te cuenta sobre petarlo creando contenido desde cero

Hoy en día, quien no tiene presencia digital es como ese bar de pueblo que abrió y cerró sin que nadie se enterara. Ya puedes ser el mejor en lo que haces, que si no das guerra donde hay jaleo, nadie te conoce. Y sí, estoy hablando de ti, que llevas semanas diciendo que vas a empezar a visibilizar tu trabajo, pero no sabes ni por dónde hincarle el diente.

Vamos al grano: estar donde está la gente. Y donde está la gente hoy en día es dándole al dedito en su móvil, deslizando vídeos, cotilleando lo que hacen los demás, enganchados como si no hubiera mañana. ¿Te suena?

¿Te estás escondiendo o vas a salir a darlo todo?

La mayoría se queda viendo cómo otros lo petan sin hacer nada. Se convierten en expertos en procrastinar y en poner excusas: que si «yo no sé grabar», que si «no doy bien en cámara», que si «me da vergüenza eso del postureo». Pero la realidad es otra. La realidad es que necesitas moverte, salir en los vídeos, contar lo que haces y hacerlo con gracia, aunque al principio se te trabe la lengua más que a un político en campaña.

Si vendes algo, si tienes un servicio cojonudo, si sabes que puedes cambiarle la vida al que te contrate, pero no lo cuentas bien, estás perdiendo pasta. Así, tal cual. Y lo sé, porque he visto a creadores de contenido pasar de la nada al todo con los vídeos adecuados. No hace falta que bailes, ni que enseñes carne, solo que seas tú, que hables como si se lo dijeras a un colega en el bar, con naturalidad, con humanidad y sin filtros de unicornio. Eso lo peta.

Por cierto, échale un ojo a este reel porque da en el clavo y no necesita traducción. Que se entiende con el estómago. Dale al play ahora, ya que lo tienes aquí embebido, no hay excusa:

El algoritmo no es tu enemigo, es tu campo de batalla

Hay mucho que dicen por ahí que el algoritmo «les odia». No, amigo mío. Lo que pasa es que están subiendo el contenido como quien lanza migas a unas palomas y espera que se lo coman. Aquí las cosas se hacen con estrategia. Con cabeza. Y sobre todo con consistencia. Porque el que insiste, resiste. Y el que resiste, factura. Lo demás, palabrería barata.

Ir tanteando, probando formatos, mensajes, ganchos que hagan que la gente se quede mirando. Usar bien los reels, que ahora son oro puro. Y si de verdad te interesa entender por qué son tan potentes, aquí tienes un recurso potente (con info oficial de Instagram que no tiene desperdicio).

Otra cosa importante es cuidar tus textos. Nada de poner frases huecas sólo para rellenar. Di algo que remueva, que moleste si hace falta, pero que no deje indiferente. Escribir como si le hablaras a un colega con resaca: corto, claro y sin rodeos.

Tu escaparate ya no es tu tienda, es tu móvil

Cuando salgas por la puerta y mires a la gente en la calle, verás más pantallas que caras. Por eso el escaparate de tu negocio no está en el barrio, está en el feed de alguien que ni siquiera sabe que existes. ¿Y cómo haces para que te vea? Contando buenas historias, siendo útil, dando una buena razón para seguirte y no parecer otro vendehúmos de segunda mano.

Y aquí viene el punto clave: no se trata de subir contenido por subir. Se trata de construir algo. Una comunidad, una red de personas que te escuche cuando hablas, que se ría contigo y que, cuando tenga que comprar lo que tú vendes, sepa quién eres sin tener que buscarte en Google. Porque ya te tienen en la cabeza, y eso es lo que vale oro ahora mismo.

Si te preguntas por dónde empezar, prueba con esto: graba hoy mismo un vídeo hablando de lo que haces, a quién ayudas y por qué deberían escucharte. Sube ese vídeo. No lo pienses demasiado. Y hazlo con el corazón en la boca si hace falta.

¿Te gustaría que te vean más y vender con naturalidad?

En lugar de estar dos horas pensando en si lo haces bien o no, dedícalas a probar. Deja de mirar lo que hacen los demás y empieza a hacer lo tuyo con estilo propio. No copies, inspira. No te compares, actúa. Y si cada vez que te pones a grabar te sientes como un pulpo en un garaje, tranquilo, se puede entrenar.

De hecho, si estás leyendo esto desde cualquier rincón de España y quieres que te eche un cable para mejorar tu comunicación, para que tu perfil no parezca un catálogo aburrido sino una fuente de ventas sin ser pesado, escríbeme. Trabajo con autónomos, negocios locales y gente que tiene mucho que decir pero no sabe cómo. Y hacemos que se note. Que se sienta. Que conecte.

Lo dicho: si te interesa darle la vuelta a cómo estás comunicando tu trabajo, mándame un mensaje y nos ponemos manos a la obra. Que ganas seguro que no te faltan. Y ahora sabes que tienes una oportunidad muy bestia delante. Es tuya si la coges.

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