Lo que ocurre cuando entras cinco minutos y sales tres horas después

Hay una frase célebre que dice que el tiempo vuela cuando te lo estás pasando bien. Pero si hay una aplicación que ha conseguido que esa frase se quede corta, es esa red social de los vídeos exprés. Te metes un momento, sólo para ojear… y de repente es de noche, tienes hambre, la batería al 3% y no sabes ni tu nombre.

El nuevo agujero negro de la productividad

Antes el enemigo era el zapping, luego Facebook, luego Instagram, pero esta última app ha venido a decir: “apartad que ahí os va el auténtico vicio digital”. Porque no es sólo cuestión de entretenimiento, es que está diseñada para engancharte como una película de Nolan con palomitas en la mano.

¿Recuerdas cuando abrías una red social y podías ver lo que decían tus amigos? Eso ya es arqueología digital. Aquí no importa si conoces a alguien o no. Lo que importa es que el algoritmo ha estudiado tus gustos mejor que tu propio terapeuta. Sabes que te va a colar ese contenido justo con lo que te hace reír, llorar o pensar cosas que no te esperabas ni tú.

Y mientras tanto, tú deslizando el dedo como si te fuera la vida en ello. Porque siempre hay otro vídeo. Otro momento. Otra historia. Otro “solo un minuto más”.

No es solo para adolescentes con mucho tiempo libre

Se acabó esa tontería de que estas plataformas son solo para chavales bailando. Te sorprendería saber la cantidad de personas que han encontrado ahí ideas de negocio, información útil, tutoriales que le dan la vuelta a tu día a día, o mejor aún: inspiración de la buena. De esa que te activa las neuronas.

¿Te interesa la cocina? Pues toma recetas de abuelas que no tienen canal en la tele pero deberían. ¿Lo tuyo es el marketing? Pues ahí tienes a gente contándote estrategias de ventas que ni un máster. ¿Te gusta observar vidas ajenas porque tú también eres humano y eso nos chifla? Pues prepárate para sumergirte en historias personales que son mejores que cualquier serie de domingo por la tarde.

Una de las ventajas de esta red social (y quizás uno de sus peligros, según se mire) es que la experiencia de usuario es tan intuitiva que no te das cuenta de que has aprendido algo, te has reído o te han soltado una indirecta emocional… hasta que pasa. No hay pausa, no hay scroll interminable: hay solo un vídeo más. Y otro. Y otro.

Una herramienta con dos caras

Claro, que no todo el monte es orégano. También hay que saber usarla. Porque si no te pillas y acabas tres horas más tarde sin saber qué has hecho con tu vida. Es el precio del contenido fácil, rápido y a medida. Pero oye, si aprendes a domarlo, puede ser una gran fuente de motivación, ideas y sí, también entretenimiento sin pretensiones.

Sólo hay que ver la web oficial y entender que esto va más allá del postureo: se trata de una comunidad sin filtros, sin edición hollywoodiense, pero con toneladas de autenticidad. Y a veces eso es lo que necesitamos cuando el día se pone cuesta arriba.

Además, para los creadores de contenido es un océano abierto. Donde aún hay espacio para destacar sin tener que pagar miles en publicidad. Si tienes algo que decir, enseñar o simplemente mostrar al mundo, aquí puedes hacerlo. Y con suerte, alguien al otro lado te estará agradeciendo que lo hayas compartido.

Y ahora que ya sabes de qué va… ¿te vas a quedar fuera?

Si eres de los que aún no ha dado el salto o simplemente quieres entender mejor esta nueva forma de comunicarse, es fácil empezar. Sólo necesitas entrar en la plataforma y dejarte llevar. Pero cuidado, que engancha más que las pipas.

Y si vives por aquí cerca, estás emprendiendo, tienes una tienda o simplemente quieres dar a conocer tu proyecto, empieza a tomártelo en serio. La gente ya no busca en Google. Lo busca en vídeo. Y si tú no estás, pues otro hablará por ti. Así que…

Hazte visible. Deja huella. Y que si alguien se pierde en esta red social, al menos que se pierda contigo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio