Cuando la tecnología te toma el pelo y tú ni te enteras

Hay días en los que te levantas con más luces que un árbol de Navidad, con ganas de comerte el mundo y, al darle clic a esa dichosa web, el mensaje aparece en pantalla como una bofetada: “Error de petición (código: N/A)”. No sabes si llorar, darle al F5 con furia o invocar a un ser superior. Puede que sea solo un fallo puntual… o el principio de una pesadilla digital.

¿Y esto qué demonios significa? (Traducción para humanos)

Vamos a hablar claro, sin florituras. Ese error de petición sin código definido es como cuando vas a un bar, pides algo y el camarero se pira sin contestar. No sabes si te ha oído, si le ha dado un jamacuco o si simplemente pasa de ti. Este tipo de errores suele ser una respuesta del servidor que, por lo que sea, no quiere o no puede procesar lo que le estás pidiendo. Y lo peor: no te dice por qué. Vamos, que se pone digno y no da explicaciones.

Este tipo de cosas pueden ser un suplicio si tienes una web, una tienda online o simplemente dependes del dichoso Internet para currar. Porque claro, mientras tú estás leyendo foros escritos por ingenieros aburridos que dicen cosas como “el código N/A puede representar una respuesta ignorada o corrupta…”, tus clientes ven que tu negocio parece caído, tú te desesperas, y el universo se ríe en tu cara.

¿Quién tiene la culpa? Porque alguien la tiene fijo

Podríamos echarle la culpa al navegador, al servidor, a tu proveedor de hosting o a los astros. Y a veces, la culpa es un poquito de todos. Quizá la petición hecha al servidor llega mal formateada, o hay un problema de permisos, o —cuidado— algo se ha roto por dentro y tú ni te enteras. Eso sí, intentar descifrarlo sin ayuda técnica puede hacer que acabes lanzando tu ordenador por la ventana, con razón.

Algunos culpables sospechosos incluyen:

  • Actualizaciones automáticas que no han salido finas.
  • Complementos o plugins que hacen cortocircuito digital.
  • Ficheritos corruptos que ni saben que están podridos.
  • Errores en la caché o los headers mal configurados.

La buena noticia: todo tiene arreglo. Aunque a veces haga falta sudar un poco o tener a mano un técnico que sepa latín informático.

Y entonces… ¿qué narices puedes hacer tú?

Nadie quiere sentirse idiota delante de una pantalla blanca con letras negras y misteriosas. Así que aquí van algunos pasos de humano a humano:

  1. Prueba en otro navegador o dispositivo. A veces no es tu web ni tu vida: es simplemente Chrome haciendo el gamberro.
  2. Borra la caché y las cookies. Sí, suena a ritual absurdo, pero obran milagros más de una vez.
  3. Contacta con tu proveedor de hosting. Ellos tienen acceso a los registros del servidor y pueden ver si algo ha petado por dentro. Si no lo solucionan, es hora de plantearse cambiar de proveedor o cagarse en todo.
  4. Actualiza (pero con cabeza). Si usas WordPress o alguna plataforma, asegúrate de tenerlo todo al día. Plugins incluidos. Pero haz copia de seguridad antes, no seas inocente.
  5. Mira si hay problemas similares reportados en foros técnicos como StackOverflow o en el subreddit TechSupport.

Y si todo esto te suena a chino, contrata a alguien que sepa. Así te quitas de líos y puedes seguir a lo tuyo sin que la tecnología se ría de ti en tu cara.

La realidad es que en este mundo digital tan mono por fuera, hay unos cuantos monstruos que viven debajo de la alfombra tecnológica. No hay que tenerles miedo, pero sí respeto. Si sabes domarlos o tienes al domador correcto de tu lado, la cosa cambia.

¿Tu web cascada? Yo te lo arreglo sin dramas

Si tienes una web, una tienda online o cualquier presencia digital que esté dando problemas raros como este y no quieres perder ventas, leads o simplemente la paciencia… ponte en contacto conmigo. Trabajo con negocios locales que quieren dejar de sufrir la tecnología y empezar a disfrutarla. Sin palabras raras, sin frases huecas.

Porque al final, tú no tienes por qué saber de códigos, cabeceras HTTP ni errores «N/A». Tus clientes tampoco. Pero lo que sí sabes es que cuando algo no funciona… se nota. Y duele.

Escríbeme, llámame o mándame señales de humo, y le ponemos solución antes de que se te caiga la moral (y la web).

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