Tu móvil no es el problema, es lo que haces con él

No, no es culpa del algoritmo. No le eches la culpa al móvil. Ni siquiera al vecino que se hace viral por enseñar los calcetines. La culpa es tuya. Porque lo estás haciendo mal. Y ya va siendo hora de que pongamos las cartas sobre la mesa, ¿no te parece?

Deja de jugar a las redes: empieza a usarlas a tu favor

Estamos en tiempos donde todo el mundo quiere ser visible, sonar, llenar la agenda, tener reservas a tope, cola en la puerta y la bandeja del correo echando humo. Y, mira tú por dónde, el escaparate digital más poderoso que tienes al alcance de un dedo está en tu bolsillo. Sí, ese: el de la camarita de colores.

¿Sabes cuál es el problema? Que muchos siguen usando Instagram como si fuera un álbum de fotos del año 2000. Un collage hueco de lo que molas, de lo profesional que eres, de lo bien que pones las servilletas o de lo feliz que se ve el cliente con su helado. Pero… ¿y tú? ¿Dónde estás tú?

Tu marca no es darle al botón de publicar porque sí. Tu marca eres tú. Y si no sabes enseñarlo, no eres distinto a los 4587 que hacen lo mismo que tú. Lo cual, siendo sinceros, es una forma bastante rápida de pasar desapercibido.

No necesitas más filtros, necesitas más verdad

Que si Reels, que si Stories, que si lives, sorteos, colaboraciones… Que sí, que todo eso sirve. Pero no antes que tu historia. No vas a emocionar a nadie con una foto perfecta de tu café con espuma si no cuentas algo que valga la pena. Porque Instagram no es solo una red social; es un escenario. ¿Y tú qué haces? ¿Bailas como los demás o cuentas algo que enganche, que cale, que deje huella?

Hay un error que se repite demasiado: copiar lo que hacen los demás pensando que así también funcionará contigo. Y lo que nadie te dice es que eso es la receta perfecta para no destacar jamás. Porque mientras tú rellenas cuadrículas con frases motivacionales recicladas, otros están vendiendo, conectando, emocionando de verdad.

¿Quieres un ejemplo de cómo se puede hacer bien? Aquí tienes uno que lo ilustra de forma tan sencilla como potente:

Ese vídeo no solo engancha, es que te atrapa. Porque sigue una estructura clara. Tiene ritmo. Tiene punch. Y tiene alma. Y eso, querido lector, es lo que convierte un simple contenido en una máquina de atracción de clientes.

No necesitas un máster en marketing, necesitas implicarte

Ahora que ya sabes por qué no estás funcionando, toca responder a la pregunta que de verdad importa: ¿quieres seguir como estás o quieres petarlo de una vez?

La mayoría va a seguir haciendo lo mismo de siempre. Escudándose en que no tienen tiempo o que no saben por dónde empezar. Pero unos pocos van a abrir los ojos y van a meterse hasta la cocina. Van a mirar qué están haciendo los que les va bien, van a inspirarse (no copiar), y van a sacar todo lo que llevan dentro para usar Instagram como lo que es: una herramienta brutal para construir relaciones reales que terminan en ventas, reconocimiento y clientes fieles.

Hay miles de recursos. Desde la página oficial de Instagram donde explican cómo utilizar sus herramientas, hasta guías completas de estrategia para mejorar tu perfil. Lo que no hay es una excusa que justifique estar 6 años subiendo contenido insulso y esperando resultados milagrosos.

Y no necesitas invertir un dineral. Solo cabeza, constancia y la decisión de ir más allá de la foto bonita.

¿Nos tomamos un café y vemos cómo poner tu marca frente a quien debe verla?

Si eres de los que tienen un negocio local y están hartos de ver cómo otros les adelantan por la derecha, quizás es momento de darle una vuelta a tu forma de estar en redes. Y no, no hace falta que bailes ni que pongas músicas absurdas. Hace falta que comuniques, que conectes y que uses esto como lo que es: un altavoz.

Yo te puedo ayudar. Y no te voy a ofrecer humo ni fórmulas mágicas. Solo conversaciones reales, personalización y una estrategia pensada para ti, no para el algoritmo. Escríbeme. Tomamos un café, sea real o por videollamada, y vemos cómo dejar de ser uno más y empezar a ser quien marca la diferencia en tu sector.

¿Te animas?

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