Si llevas tiempo sintiendo que todo te está empezando a sonar igual, como si todo el mundo gritara lo mismo en diferentes tonos, dale un respiro a tu cabeza y súbete un momento aquí. No tienes que entender cada cosa. A veces, solo hay que dejarse llevar y disfrutar del ritmo. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo en esa aplicación que tus amigos no paran de mencionar últimamente.
Pequeñas grandes ventanas al absurdo maravilloso
Lo fascinante no es solo lo que ves, sino cómo lo ves. En esta plataforma, vídeos de no más de un minuto pueden sacarte una carcajada, arrancarte una idea brillante o sumirte en un momento de ternura inesperada. La gracia está en la mezcla: un gimnasio, un abuelo bailando salsa, un tipo poniéndose cera en la nariz mientras recita poesía… todo cabe.
Es justo ahí donde funciona la magia. Porque mientras otras redes sociales se empeñan en que construyas una imagen impoluta de ti mismo, aquí tienes permiso para ~ser~ lo que te dé la real gana. Nada de postureo calculado hasta el milímetro, aquí importan más las historias espontáneas, el ingenio y la naturalidad, aunque a veces tiren más de pitorreo que de estética. Y eso, en esta era de filtros y falsedades, se agradece como una cervecita muy fría un día de calor.
El algoritmo no duerme, pero sabe lo que te gusta
Esto es importante: puedes empezar viendo a alguien bailando reguetón y acabar llorando con la historia de una señora que enseñó a leer a su nieto en lengua de signos. Lo que consume tu atención cambia lo que ves, y poco a poco, sin que te des cuenta, la plataforma se convierte en un espejo bastante preciso (y sí, a veces un poco surrealista) de quién eres y qué te hace tilín.
El resultado es muy simple: antes de que termines de decir «solo voy a mirar un minuto», se te han pasado veinte. Pero no te estás castigando por ello. Te has reído, te has identificado con alguien que ni sabías que existía y quizá incluso has aprendido algo útil sin que el vídeo lo pareciera. No está mal, ¿no?
Te dejo uno aquí abajo para que no tengas que salir de esta página y te hagas una idea. Dura menos que una canción de Mecano y dice más que todo lo que oyes en esos grupos de whatsapp eternos:
No tienes que ser influencer para pasarlo bien aquí
Vale, a estas alturas lo has entendido: esta red social está diseñada para enganchar hasta a las piedras. Pero no tienes que subir vídeos para sacarle partido. Puedes seguir a creadores que conectan contigo, darte una vuelta por lo que se cuece en otras ciudades o simplemente mirar cómo el mundo gira a su manera. Y si quieres explorar más, no necesitas registrarte como si fueras a hacer el más difícil todavía. Entras, miras y decides. Tan fácil como eso.
Y escucha esto: si tienes un negocio local o un proyecto humilde pero con ganas, este puede ser tu sitio. No todo va de bailes con luces de neón. También hay hueco para el que vende empanadillas en Lavapiés, para el peluquero de barrio que hace cosas divertidas con el secador o la educadora que explica con gracia cómo sobrevivir a la adolescencia de tus hijos.
Ese escaparate que parecía reservado solo a adolescentes ya no es solo suyo. Tú también puedes asomarte y enseñar lo tuyo, sin postureos, sin campañas millonarias. Solo tú, tu móvil y un poco de gracia. ¿Malo será que no conectes con alguien?
Si necesitas inspiración o directamente quieres saber cómo hacer que la cosa funcione para ti, lo mejor es que eches un vistazo por ti mismo. La propia plataforma ofrece recursos útiles para creadores, marcas pequeñas y hasta curiosos sin ambiciones digitales.
TikTok (ups… ya lo he dicho) apareció como una broma, casi como algo para entretener a los más jóvenes, y ha acabado convirtiéndose en una especie de subconsciente colectivo global donde, sí, también cabe tu voz, por rara que sea. O quizá precisamente por eso.
Así que si estás en Madrid, o en Albacete, o donde sea, y te estás planteando si este entorno puede servirte para contar lo que haces, no lo pienses tanto. Prueba. Sube un vídeo. Mira lo que hacen otros. Ríete un poco. Y luego ya si acaso decides.
Llámanos y hacemos que brille tu historia
¿Trabajas de forma local y te gustaría que más gente sepa lo que haces, cómo lo haces y por qué vale la pena seguirte el rastro? Te podemos ayudar a meterte en este pequeño ecosistema de locura creativa que, si sabes usarlo, puede convertirse en el mayor altavoz que has tenido nunca.
Te escribimos los textos, te ayudamos con ideas, te lo ponemos bonito. Tú pones la historia y nosotros la hacemos rodar. Contacta hoy mismo y vamos dándole forma a eso que todavía no sabes que puede funcionar brutalmente bien. No prometemos milagros, pero sí mover el culo.
