Si te paras a pensarlo un momento, hace no tanto la vida iba de charlas cara a cara, y ahora todo pasa por una pantalla donde todos fingimos, todos miramos, todos presumimos. Y tú también estás ahí, no pongas cara de póker que nos conocemos. La cuestión es: ¿lo estás usando con cabeza o a ti también te está usando?
No es solo postureo, también es conexión real (si sabes cómo)
Te parecerá una tontería, pero hay quien cree que subir fotos bonitas es hacer marketing. Que una historia con un filtro y una frase motivadora vale para algo. Bueno, vale para rellenar el tiempo, pero si lo que quieres es atraer clientes, generar confianza o vender, vas por el camino equivocado.
Instagram es una herramienta cojonuda si entiendes que no va de ti, ni de tus vacaciones en Altea ni de la ensalada que te has hecho con rúcula y queso feta. Va de conectar. De empatizar. De mostrarte útil, distinto, apetecible.
Ya lo decía el otro: el que impacta, gana. Y tú puedes impactar sin hacer el ridículo, sin copiar lo que hacen todos, y sin perderte en hashtags genéricos y frases de Paulo Coelho. Solo necesitas una cosa: tener claro a quién hablas y qué quieres que piense de ti.
¿Quieres que te vean o que te recuerden?
Publicar en redes es fácil, lo hace hasta el primo de tu cuñado que tiene una floristería y escribe «buenos días mundo» todos los lunes. Pero hacer que te recuerden y que te elijan cuando llegue el momento de invertir su dinero en algo como lo que tú vendes, eso ya es otra historia.
Aquí van unas cuantas claves que no vienen en el manual de postureo:
- Muestra la trastienda. Lo que no se ve a simple vista. Eso crea conexión real.
- Cuenta historias que emocionen, aunque sea un poco. Las que se recuerdan nunca son las más perfectas, sino las más humanas.
- No te vendas todo el rato, pero tampoco seas un ONG emocional. Que sepan qué haces y por qué eres bueno en ello.
Y sobre todo, sé tú, pero sin aburrir. El buen copy en redes se nota. No suena forzado. No huele a vendido. Te hace click sin que sepas por qué. Es lo que diferencia un «me gusta» de uno que pregunta cuánto cuesta.
Mira este ejemplo
Vale más un reel bien hecho que cien publicaciones mediocres. Aquí abajo te dejo un contenido que funciona, que conecta, que transmite. No está hecho por casualidad. Échale un ojo y dime que no se te ocurre algo parecido para tu negocio:
¿Lo has visto? No es solo el vídeo. Es cómo está contado. Cómo está grabado. Detrás tiene estrategia, y eso marca la diferencia frente a los que publican «hola Instagram» como si fuera el muro del instituto.
¿Quieres que se note que sabes lo que haces? Pues empieza a tomártelo en serio. Y si no te apetece complicarte, hay gente que sabe hacer esto por ti.
Por cierto, te recomiendo que eches un vistazo a la web oficial de la plataforma para estar al día de todas las actualizaciones que pueden ayudarte sin que lo sepas. Ahí hay oro, pero del que no brilla.
Y si lo que buscas es ir un paso más allá, este enlace al sitio de negocios de Instagram puede ser tu nuevo campo de juego si tienes una pyme o quieres crear marca potente.
¿Estás esperando a que venga alguien a decirte qué hacer?
Pues aquí estoy. Si vives en tu pueblo, en tu ciudad, en tu barrio y tienes un negocio, más te vale tener clara tu estrategia en redes, porque ya no es una opción, es una necesidad. Y no, nadie se hace viral por casualidad. Lo que se consigue, se trabaja con cabeza.
Si necesitas ayuda, alguien que le meta el bisturí a tu Instagram y lo convierta en un generador de llamadas, de mensajes o de ventas, escríbeme. No vamos a hacer magia, pero vamos a hacerlo bien. Y eso ya es mucho hoy en día.
¿Empezamos?
