Ni tú ni yo queremos más ruido. Lo que buscamos es atención. La buena, de la que convierte, de la que se gana con ingenio y no con bailes absurdos ni hashtags que parecen sacados de una invasión alienígena.
¿Quieres ser visible o solo hacer bulto?
Mira, hoy en día todos estamos en la misma pelea: salir en la foto. Pero pocos saben cómo hacerlo sin parecer un maniquí con wifi. Si lo tuyo no es posar frente al espejo mientras giras los ojos como si estuvieras buscando cobertura, tengo noticias: hay maneras más potentes de usar las redes para conectar.
En el pantano de postureo en el que se ha convertido esto, destacar sin vender humo es casi arte. El primer paso es entender cómo funciona esta red social. No como un escaparate de postureo, sino como una herramienta cargada con munición emocional. Y eso vende. Porque lo que engancha no es una foto bonita, es una historia que suene real, que remueva.
Tres ideas para dejar de parecer un clon digital
Primero: deja de copiar. Nada grita más desesperación que repetir la misma fórmula que otro medio millón. Si tu negocio tiene alma, cuéntalo. Aunque sea feo, aunque no salga un flat white en la foto. A la gente le interesa lo real, lo buscan como el oro.
Segundo: el humor salva vidas y clientes. Si tienes gracia, úsala. Si no, no pasa nada, pero evita sonar como un robot leyendo las instrucciones de una cafetera.
Tercero: invierte en lo que importa. No me refiero a un curso milagroso de «tips para petarlo en stories» (y de paso terminar igual de perdido), sino en cuidar lo que cuentas. Una buena estrategia, un diseño que no duela los ojos y una voz que suene a algo más que eco digital.
Y ahora, mira esto
Porque una imagen vale más que mil palabras, pero un vídeo que escuece o inspira… ese engancha. Aquí tienes uno para entender todo lo anterior sin más cháchara:
¿Te queda grande el traje digital? Tranquilo, se ajusta.
Esto no va de seguidores, ni de aplausos falsos. Va de usar bien el canal. Si tienes un bar, un despacho, una tienda de barrio o cualquier idea con patas… aprovecha. Llega tu gente, pero bien. Con contenido que atrape, que diga «oye, esto merece mi atención».
Y si después de leer esto sientes que quieres destacar sin bailar delante de la cámara como un energúmeno, da el siguiente paso. Ahí fuera hay recursos que ayudan, sí, pero nada como ponerte manos a la obra con contenido que pinche, que enganche y que no suene a copia barata de influencer quemado.
¿Eres de aquí cerca? Entonces pasa y hablamos. Porque no hace falta cambiar de ciudad, solo de enfoque.
Y ya sabes: si no sabes cómo contarlo, yo te lo escribo.
