Ya no te hacen falta excusas para procrastinar. Hay quien abre el frigorífico mil veces buscando inspiración, otros que sacan brillo al teclado mientras le suplican al universo una buena idea. Pero luego está esa especie que abre una app, ve un vídeo de quince segundos y de pronto, se le ha pasado media hora volando. Sí, hablamos de esa cosa tan adictiva como inexplicable que tiene TikTok, aunque tú y yo sabemos que no es magia: es pura psicología del entretenimiento.
¿Es posible sentirte inspirado viendo a alguien bailar mientras fríe un huevo?
Pues resulta que sí. Es más, no sólo te inspiras, sino que te cambia el humor en cosa de segundos. TikTok tiene ese don raro de pillarte en tus cinco minutos malos y regalarte algo tan básico como una buena carcajada. No va de postureo, ni de parecer importante, ni siquiera de aparentar éxito. Lo que hay ahí es autenticidad, es humanidad en estado puro. Uno se encuentra desde el que se rompe la crisma intentando hacer yoga encima del sofá, hasta el que te da una lección de vida sin un solo filtro.
Y ese es el truco. Lo que engancha no es lo visual ni lo técnico, sino que todo lo que ves ahí parece real. Más verdadero que muchos discursos de empresa. Tienen ese toque de “esto me podría pasar a mí”. No hay grandes producciones ni presupuestos millonarios detrás. Hay gente normal, como tú si te pillan un domingo en bata, haciendo algo que te arranca una sonrisa con el móvil pegado a la nariz.
¿Te acuerdas cuando pensabas que TikTok era solo para chavales haciendo bailes ridículos? Lo mismo pensabas que eras demasiado mayor para eso. Pero una tarde te pillaste viendo tutoriales de cómo doblar camisetas, recetas exprés y hasta monólogos que superan en gracia a cualquier mona de feria. Porque ya no van de edad: van de conexión, de minuto y medio donde alguien al otro lado del planeta consigue engancharte con una anécdota, un tirón de orejas o una tontería bien hecha.
Haz scroll, pero que sea con intención
Sabes que usar bien el tiempo es importante, pero también lo es levantar el ánimo, encontrar una idea, una referencia, una excusa para reírte a gusto. En lugar de ver otra serie que se alarga más que una obra con goteras, te metes cinco minutos en TikTok… y sales con una receta, dos ideas de trabajo, y la sensación de que el mundo puede ser menos gris.
Pero ojo, que no todo es pasárselo bien. También se aprende. Hay docentes, psicólogos, músicos, editores, ilustradores, entrenadores, marketing y todo lo que se te ocurra. Y no lo hacen con pizarra ni corbata. Lo hacen con el mismo tono con el que te hablaría tu colega. Por eso engancha. Por eso funciona.
Si aún no lo has probado, o si lo abriste diez minutos y saliste huyendo por miedo a perder el alma… vuelve a entrar. Pero hazlo con criterio. Busca cuentas que hablen tu idioma, que te aporten, que te hagan sentir parte de algo. Y si ya estás metido en ese huracán, disfruta, porque no todos los vicios te hacen reír tanto.
Ve el vídeo, ya que has llegado hasta aquí
Y ya que estamos hablando de cambiar de humor en segundos, te dejo por aquí un vídeo que lo ilustra mejor que mil palabras. Dale al play aquí mismo, sin moverte:
¿Ves? Eso es lo que hace que te digas: “Va, uno más…”
Y si de paso te apetece saber más, colaborar, o incluso visitar el sitio oficial, por aquí tienes muchas puertas abiertas. Que los algoritmos no te asusten: si sabes lo que buscas, ellos saben llevarte hasta ahí.
Hazlo fácil, como esto. Pásate por TikTok, ríe, aprende, conecta, y sobre todo, disfruta como si no hubiera lunes.
Si eres un negocio local y todavía no estás ahí, ya estás tardando. Tu público no está en la esquina: está en el móvil. Escríbenos, que sabemos cómo hacer que su día también lo hagas tú.
