El secreto que las marcas grandes no quieren que sepas sobre tus vídeos

Puede que te guste o no el mundo de los vídeos cortos. Puede que pienses que eso es para chavales que bailan o para influencers que enseñan abdominales en la playa, pero si tienes un negocio, una marca o algo que contar… entonces esto te interesa más de lo que crees.

Y sí, hablar de vídeos en redes sociales ya no es novedad, pero hay maneras de hacerlo con cabeza, con estrategia y sin perder el tiempo. Porque lo que sí es novedad es cómo lo están haciendo algunos que, sin ser famosos ni tener grandes presupuestos, están logrando resultados que para ti, ahora mismo, igual suenan a ciencia ficción.

La clave no es el vídeo, la clave es cómo lo usas

Hay gente que piensa que esto va de ponerse guapo, grabarse hablando al móvil y subirlo con una musiquita moderna. Pero esto no es así. Aquí la cuestión es saber cómo captar atención en 3 segundos, cómo contar algo que cale, y cómo te conviertes en ese perfil al que no solo siguen, sino al que buscan.

Y eso, amigo mío, no ocurre por casualidad ni por magia. Ocurre porque detrás hay alguien que conoce muy bien el juego y tiene el tablero completo. Alguien que sabe qué se dice, cómo se dice y cuándo soltarlo. Y ahora mismo, eso está más cerca de ti de lo que imaginas.

Mira este vídeo y dime si no te dan ganas de llamarles nada más terminar de verlo:

El impacto que puedes generar cuando haces las cosas bien

Muchos negocios no están creciendo por una simple razón: nadie sabe que existen. Y eso es casi un crimen, porque puede que ofrezcas algo fantástico, algo que cambia vidas, pero si no sabes contarlo, da igual.

Ahora imagina que cada vídeo tuyo genera visitas, mensajes, reservas o pedidos. Que cada persona que lo ve piensa «esto es justo lo que buscaba». Es ahí donde entiendes que no necesitas más horas, necesitas más visibilidad efectiva. Bien trabajada, sin postureos, sin florituras innecesarias.

Y si alguien sabe de eso es esta gente que lo está petando como nadie. Porque sí, detrás de muchas cuentas que ves crecer a lo loco, está su mano discreta moviendo los hilos.

No es solo hacer vídeos bonitos, es construir una marca que venda

Olvídate de esos vídeos con mil transiciones pero sin mensaje. Eso es humo. Aquí hablamos de estrategia de contenido, de enfocarse en lo que tu cliente quiere ver, sentir o saber, y dárselo en pequeñas dosis que se vuelven adictivas.

Estamos en la era de los negocios que conectan con las personas, y eso no se hace con frases vacías, sino siendo real, directo y con un propósito bien claro. Y eso, aunque suene poético, se traduce en más llamadas, mensajes y ventas. Porque cuando tu cliente conecta con tu historia, con cómo se la cuentas, ya estás dentro. Y salir de ahí solo ocurre si haces las cosas mal.

Así que si tienes un producto bueno, si sabes que tu servicio hace maravillas pero falta que el mundo se entere, entonces deja de mirar vídeos ajenos y empieza a pensar en los tuyos. En cómo podrían hablar de ti sin que tú tengas que abrir la boca.

Y si quieres más ideas, más ejemplos y más razones aún para no dejar esto para mañana, échale un vistazo a lo que hacen aquí: QuickTok. Encontrarás más de una idea que te pondrá las pilas.

No nos cuentes, mejor enséñanos

¿Eres de los que dice «yo ya tengo redes», pero luego ves que ni tu madre te da likes? Entonces ha llegado el momento de dejar de hacer las cosas solo. Porque cuando hay alguien que te dice exactamente qué funcionará y por qué, todo cambia.

Y no hablamos de crecer por crecer. Hablamos de generar contenido que traiga clientes reales, que entiendan tu valor y que estén dispuestos a pagar por él. Porque, al final, el vídeo no es el producto. Eres tú. Es lo que haces. Solo hace falta contar tu historia con maestría.

Llama, escribe o acércate. Pero no dejes que pasen otros seis meses sin que la gente sepa lo que vales. Porque eso, en los tiempos que vivimos, no solo es poco inteligente, es injusto.

Ve pensando qué vas a contar en tu primer vídeo, porque el momento es ahora. Y sí, hay formas de hacerlo sin quemarte ni perder el alma. Pregunta y verás.

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