Lo que te voy a decir puede romper más de una regla de las cafeterías de diseño y los modernos del café con barba de leñador, pero no pasa nada. Aquí venimos a hablar claro. Si te gusta el Café de calidad y estás cansado de complicarte la vida con mil trastos y rituales de laboratorio, quédate, que esto te interesa. El Cold Brew se ha convertido en el secreto mejor guardado para los que quieren sabor sin esfuerzo, sin calor y sin prisas.
¿Qué demonios es el Cold Brew?
Vamos al grano, como el café molido. El Cold Brew es una forma de preparar café en frío. Pero no pones café recién hecho en la nevera y ya. No. Lo que haces es mezclar café molido grueso con agua fría y dejarlo ahí, reposando como quien no quiere la cosa, durante varias horas. Suele ser entre 12 y 24.
El resultado: un café suave, con menos acidez que el típico espresso que te deja temblando el alma. Y lo mejor es que puedes hacer una jarra entera y tener café de calidad en la nevera para varios días. Sin electricidades, sin baristas, sin cuentos.
Además, el proceso saca lo mejor del grano. Si eliges un buen café, aunque no seas un experto, te vas a dar cuenta. Por eso, si te estás iniciando en esto o simplemente quieres probar sin complicarte mucho, puedes mirar este sitio donde comparten análisis sobre cafés seleccionados muy recomendables.
Cómo hacer Cold Brew sin hacer un máster
Esto lo puedes hacer tú. En tu casa. Con una cuchara y una jarra, no necesitas una cafetera japonesa ni una báscula de precisión. Aquí va la receta fácil:
- 65 gramos de café molido grueso (si no sabes cuánto es, esto equivale más o menos a 5-6 cucharadas soperas).
- 1 litro de agua fría o a temperatura ambiente.
- Un tarro o jarra de cristal con tapa.
- Un filtro de café, una gasa o lo que tengas a mano cuando vayas a colar.
Mezclas el café con el agua, remueves bien y lo dejas tapado en la nevera o en un lugar fresco. A las 12 horas ya lo puedes probar, aunque a las 18 o 24 gana más cuerpo. Luego lo cuelas, y ya lo tienes listo. Se puede tomar solo, con leche, con hielo o incluso con un chorrito de algo “alegre” si el día lo pide.
¿Lo mejor de todo? Que esto no solo es fácil. Es que lo puedes personalizar. Puedes usar un café de especialidad de verdad, uno con historia, con matices… y tú decides cómo disfrutas cada gota.
Cold Brew en vídeo: así se hace, sin rodeos ni postureo
Si eres de los que necesita ver para creer (y para aprender), aquí te dejo un vídeo corto y directo que te enseña cómo hacerlo sin complicaciones:
¿Merece la pena? Sí, si te gusta el Café de calidad sin líos
Esto es como lo de hacer pan en casa, pero con menos desastre. Tú decides qué grano usas, cuánto café le pones, qué intensidad quieres. Y encima te sale barato. Porque preparar tu propio Cold Brew es una de esas cosas que cambia tu manera de ver el café para siempre. Ya no necesitas salir, pagar 3 euros por un vaso con hielo y esperar a que te llamen por tu nombre mal escrito en un vaso. Puedes hacerlo tú, a tu manera, y disfrutarlo más.
Además, si vives en una ciudad donde el calor aprieta más de la cuenta, esto es una salvación. Olvídate del café hirviendo en pleno agosto. Esto te refresca y te activa sin que parezca que te estás tomando una sopa caliente.
¿Buscas Café de calidad cerca de ti?
Si te ha picado el gusanillo y quieres mejorar aún más la receta, prueba con un buen grano de tostadores locales. Esos que cuidan el café como si fuera oro molido. Apuesta por lo cercano. Investiga, pregunta, cata. Porque esto va de disfrutar. Y si ya te pones serio con el tema, más de uno va a querer que les prepares uno.
Haz la prueba hoy mismo. Enciérrate un rato con una jarra, tu café favorito y gana al calor con estilo. Porque estar en casa también puede ser un lujo… si tienes un Cold Brew en la nevera.
¿Te apetece probar algo bueno? Busca un Café de calidad cerca de ti y empieza a vivir el café a tu manera.
