Jesús Quintero y el arte de perderlo todo sin perderse uno mismo

Hay momentos en los que uno escucha una frase y, sin saber muy bien por qué, se detiene en seco. Como si alguien hubiese detenido el mundo unos segundos para susurrarte al oído una verdad que llevabas tiempo esquivando. “Cuando a uno le da igual perderlo todo…” dijo Jesús Quintero. Y, claro, a partir de ahí, ya nada suena igual.

La filosofía de un loco cuerdo

Podríamos ponernos trascendentales y diseccionar cada palabra, preguntarnos si de verdad estamos preparados para la pérdida, el vacío, la renuncia. Pero no es necesario. Porque lo que hizo Jesús Quintero no fue hablar de resignación, sino de liberación. Esa tan jodidamente difícil de alcanzar. La que llega cuando ya no te ata ni el éxito, ni el dinero, ni el miedo al qué dirán.

En este vídeo breve y certero, ese que deberías ver antes de seguir leyendo, lo dice sin adornos ni concesiones:

Jesús Quintero, ese que entrevistaba desde el silencio, el que preguntaba menos y observaba más. El hombre que convirtió a los locos en sabios y a los sabios en hombres vulnerables. El mismo que, un día, decidió que no necesitaba nada para ser libre. Ni programa. Ni plató. Ni fama. Sólo su voz y su conciencia.

¿Y si no tuvieras miedo a perder?

Hoy vivimos atrapados en tener. Tener más, tener mejor, tener antes que el vecino. Y, a veces, eso nos hace infinitamente más miserables. Porque cuanto más acumulamos, más creemos tener que proteger. Y lo fascinante de lo que propone Quintero es exactamente lo contrario: no defender nada. No temer a la pérdida. Porque cuando uno se despoja de todo, ya no pueden quitarle nada.

Es una filosofía que recuerda al estoicismo con la profundidad de un hombre que vivió entre poetas, vagabundos y personajes sin guion. Y no es casual. Jesús Quintero no era un periodista, era un espejo. Uno que devolvía sin filtros lo que tenías delante.

El silencio como resistencia

Más allá de sus frases, de sus silencios poderosos y de su presencia hipnótica, el mensaje de fondo resuena ahora más que nunca: en un mundo ruidoso, lleno de postureo y urgencias programadas, atreverse a perderlo todo (incluso lo que creías imprescindible), se convierte en un gesto radical. Casi revolucionario.

Y es ahí donde el mensaje cala hondo. Porque nos lo dice alguien que ya estuvo encima, que ya lo tuvo todo y que, de pronto, decidió irse en silencio. Sin dramas. Sin despedidas en prime time. Como si supiera que, en realidad, lo que importa no se mide en audiencias.

Puede que no estés preparado para escuchar esto. Y está bien. Pero si has llegado hasta aquí, tal vez te estés planteando soltar un poco. Aflojar las cadenas. Dejar de correr por lo que no necesitas y empezar a valorar eso de tener pocas cosas, pero verdaderas.

Porque como dijo el loco más cuerdo que tuvo la tele española: cuando a uno le da igual perderlo todo, es cuando se vuelve verdaderamente invencible.

No lo dejes pasar, actúa

Mira, si estás por aquí es porque algo te ha removido por dentro. Tal vez ha llegado el momento de cuestionarte cosas. Pocas pero claves. Si quieres emprender un cambio, soltar cosas que te sobran, recuperar la dirección de tu vida o hasta reinventarte desde lo simple… no esperes a que otro te lo diga.

Estamos en contacto. Si vives cerca, pásate. Tenemos un café fuerte y conversación sin ruidos. La buena. La que vale. Y si no, escríbenos. Nunca fue tan buen momento para perder lo que sobra y ganar lo que importa.

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