Ese sitio donde todos enseñan su mejor cara (aunque no siempre sea real)

Vamos a contarlo claro. Donde antes había bares y plazas llenas de chavales contando sus historias a grito pelao, ahora hay reels de postureo (sí, de esos que duran 15 segundos y parecen sacados de una producción de Hollywood). Y no te confundas, no es que las redes estén mal. Es que a veces nos olvidamos de que detrás del filtro hay gente. Personas. Como tú y como yo. Y ahí es donde está lo jugoso.

¿Por qué nos engancha tanto este escaparate visual?

Por una razón tan simple como potente: nos gusta mirar, curiosear, comparar, fantasear. No es nuevo. Antes mirábamos casas ajenas por el ojo de la mirilla, ahora deslizamos con el dedo. Y los algoritmos lo saben. Te muestran lo que quieres ver antes incluso de saber que lo querías. Eso no es brujería, es programación con inteligencia.

El asunto es que todo el mundo parece feliz ahí dentro. Ríen, bailan, viajan. Algunos incluso se atreven a motivarte con frases de autoayuda mientras sacan bíceps al sol. Pero lo importante no es lo que enseñan. Lo importante es lo que tú decides hacer con lo que ves.

Detrás del filtro: lo que no te cuentan

Imagínate mirando vidas perfectas mientras llevas tres días con las mismas zapatillas de andar por casa. Es fácil pensar «yo no hago nada con mi vida». Y ahí te atrapan. Caemos en la trampa de la comparación. Pero atención, porque esto puede ser una arma bendita si sabes usarla.

¿Te dedicas a algo creativo? Entonces este universo de imágenes puede ser tu mayor aliado. Hay quien consigue trabajo porque gestiona bien su escaparate. Porque recuerda que al final no estás en una red social, estás en un campo de batalla visual donde gana el que mejor se muestra. Claro que sí. Pero sin olvidar lo real.

Y si no me crees, mírate este reel que lo dice todo sin decir nada:

No desaparezcas, pero no te vendas del todo

Si tienes un negocio, una marca personal o ganas de comerte el mundo a mordiscos, no te digo que te escondas. Al contrario. Sal ahí fuera, enseña lo que haces, cuenta quién eres. Pero hazlo con verdad. Habla como hablas. Muestra lo que haces bien, sin necesidad de parecer otra persona.

Hay una corriente que está de moda, aunque muchos no se enteren: la autenticidad bien comunicada. Y eso vende. Como churros en fiesta de pueblo.

Así que ya sabes, ten cuidado con distraerte entre tanta historia ajena y empieza a contar la tuya. Eso sí, con intención. Si lo haces bien, te aseguro que no necesitas ni un solo filtro. Solo tener algo que decir, y decirlo con ganas.

¿Te gustaría que todo este tinglado funcione de verdad para ti? Si vives cerca, si eres de los que prefieren trabajar con alguien que habla claro y sin rodeos, pásate por aquí. Lo que necesitas no es más postureo, es estrategia. Y eso, amigo, lo tenemos bien trabajado. Escríbenos, o mejor, ven a vernos y lo arreglamos en persona (y sin filtros).

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